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De regreso al pasado

Foto de Felix Acajabón
Foto de Felix Acajabón

A veces uno pretende vivir en un país que funciona, que la institucionalidad es garante del derecho y la justicia y que el tiempo transcurre lento pero sin descanso hacia el futuro. De pronto la imaginación se topa con la realidad. Una cruel y desventurada realidad. Y esto sucede cuando la impunidad se aferra al presente y nos recuerda en donde vivimos, quiénes somos y que tenemos.

Al mismo tiempo, la dignidad, el coraje y la valentía de un grupo, víctimas de antaño, víctimas del presente, nos recuerda que la oscuridad se desvanece frente a la inevitable aurora que asoma, que por ahora, no termina de llegar. Es esa sensación infinita de naufragio de la cual nos curtimos, es la que en definitiva nos hace avanzar.

En este país, no hay sorpresa cuando de impunidad y desvergüenza se trata, estamos acostumbrados a esto y más. Se ha lucha tanto tiempo contra la corriente, que un retroceso más, nos debe fortalecer.

Un tribunal que anula parte de lo actuado porque no puede borrar todo lo vivido. Un patrón que sin ser juez, ni parte, condena la sentencia y se declara en pie de guerra para defender sus privilegios y su injusto sistema de dominación y control que se erigió sobre el genocidio histórico de la conquista y se aferra al genocidio presente, cobijándose en la impunidad más descarada y cínica, es la mejor muestra de país que ellos construyeron a sangre y fuego.

Desde el mismo momento que el santo patrón del país, el Cacif, emitió su declaración, el fallo de la corte estaba cantado. Pero a pesar de lo sucedido, no hay que confundir falta con culpabilidad. Lo que la Corte dictamino fue la falta del debido proceso. Una falta, que se puede “justificar” como error de procedimiento, que no borra lo actuado, ni elimina la búsqueda de justicia, por el momento.

Desde la perspectiva histórica, Ríos Montt es un genocida y ya fue condenado. Lo saben los miembros de la corte y los copetudos del cacif. Por eso harán todo lo que puedan para revertir el proceso y la condena. Para salir impunes el espíritu de cuerpo los une.  

Hoy lograron anular la condena. Mañana lograrán anular al tribunal, para colocar ahí a jueces que permitan retrazar el proceso y desvanecer poco a poco el juicio, con su actuar malicioso que los caracteriza y la complicidad de la corte. Por su parte el linchamiento mediático orquestado por los poderes fáticos contra el tribunal y contra todos los que exigen justicia, está en marcha y la clase media acomodada expone su odio racista contra las víctimas con todo el descaro del mundo, por el buen nombre del país.

Esos que hoy celebran, son los que robaron sus tierras, su pasado, ordenaron el destino de miles de guatemaltecos y ahora nos quieren robar a todos el porvenir. Me niego a aceptarlo.

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3 comentarios


  1. // Responder

    Los guatemaltecos debemos unirnos contra el racismo, la discriminación, el terrorismo de estado, la injusticia, etc., para defender nuestros derechos humanos dentro del marco legal hasta hacer lo imposible. Porque el gorila que esta gobernando a Guatemala en este momento, está desplegando toda su fuerza tenebrosa para intentar cometer más genocidio. Alertémonos, eduquémonos queridos compatriotas.


  2. // Responder

    Todas las personas que han cometido algun crimen como en el caso del señor Rios Mont, la justicia divina los espera, no tienen escape, pues aquí pueden comprar y manipular la justicia, pero cada acción tiene su paga.


  3. // Responder

    La pregunta que surge en mi después de leer esto es que si de la perspectiva histórica los únicos que mataron, ultrajaron y cometieron actos reñidos con la ley fueron los miembros del ejército.

    Por qué los “comandantes” de la guerrilla, quienes ahora viven con todas las comodidades de la clase media acomodada, sí pueden salir impunes? Qué manto de inocencia o justicia los protege? Cuándo se va a poner sobre la mesa todos los crímenes que cometió la guerrilla, o será que sus miembros solamente repartían volantes?

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