Democracia, Política

Estados Unidos, un actor clave

 

El problema es Iván Velásquez, no la CICIG. Frase de batalla utilizada por la canciller Sandra Jovel, por solicitud expresa del responsable directo de la política exterior del país, con un viaje a Estados Unidos que solo puede interpretarse en clave de impunidad.

Los analistas de la derecha que apoya el pacto de corruptos hacen cuentas y piensan que los 15 minutos de gloria con Donald Trump, fueron suficientes para convencer que los Estados Unidos deben cambiar su postura respecto a la CICIG.

En ese lapso de tiempo, el embajador de Estados Unidos en Guatemala, posó con Iván Velásquez  portando una calcomanía con el hashtag #YoApoyoACICIG. A pesar de eso el embajador ha sido claro que su apoyo a la CICIG es en términos llanos a la institución y no al comisionado.

¿En realidad es Estados Unidos el sostén político de la CICIG en Guatemala? Es ese país, el principal soporte de la continuidad o no de Iván Velásquez al frente de la Comisión.

Estados Unidos traicionó la revolución egipcia y abandonando a los manifestantes de la plaza Tahir, para apoyar al régimen miliar, heredero de la dictadura de Mubarat. Lo mismo sucede en otras partes del mundo. No siempre sus objetivos coinciden con las aspiraciones de los pueblos.

Lo más preocupante es la actuación que Estados Unidos ha tenido en Honduras. Primero orquesto el golpe de Estado contra Zelaya, y ahora refuerza la postura corrupta y fraudulenta de Juan Orlando Hernández en la presidencia.

La actitud del secretario general de la OEA sobre el trabajo de la Misión de apoyo contra la corrupción y la impunidad en Honduras MACCIH, una especie de CICIG hondureña, no puede significar otra cosa que Estados Unidos traicionó a la misión en aras de mantener el control del rumbo político de ese país.

Los intereses del pueblo hondureño poco importaron, lo cual es un síntoma del accionar de la política exterior norteamericana, que no tiene aliados, ni amigos, solo intereses.

En el caso guatemalteco, Jimmy Morales es más manejable, y más vale lo viejo conocido que lo nuevo por convertir. En ese sentido ya dio muestras de sometimiento al cambiar la embajada guatemalteco a Jerusalén.

Los sectores de ultra derecha dan por sentado el triunfo de Jimmy Morales y Álvaro Arzú contra Iván Velásquez, reduciendo la lucha contra la corrupción a un simple enfrentamiento de personalidades y caracteres.

Pero Washington, las cosas no están para juegos, ni disputas personales. A ver qué pasa.

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