Economía

Guerra comercial, el fin de los TLC

La medida adoptada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer aranceles a la importación de acero y aluminio puede significar el fin de los tratados de libre comercio, tal y como fueron concebido a finales de los años 80. De hecho, el mismo Trump fustiga con vehemencia el tratado con México y Canadá, en proceso de revisión, y amenaza con terminar dicho acuerdo si no se obtienen más beneficios para Estados Unidos.

Se acudió al proteccionismo aduciendo cuestiones de seguridad nacional. El acero y el aluminio forman parte de la cadena de suministros para la industria militar y los sectores vinculados a la infraestructura, energía y transporte vitales para el buen funcionamiento de las modernas economías hoy en día. Sin embargo, dichas medidas fueron cuestionadas en su momento por el propio secretario de defensa, el general James Mattis, quién expreso que esa medida enfrenta a su país con los aliados tradicionales.

La Organización Mundial del Comercio acepta medidas de protección por casos vinculados a la seguridad nacional. También los países afectados pueden imponer medidas de salvaguardia para compensar sus pérdidas. Eso nos lleva a un escenario complicado del comercio internacional. Una guerra comercial, según los analistas.

Pero lo fundamental es que dichas medidas van en la dirección contraria al ideario económico que sustenta Trump. Su política de America, first, busca revertir los efectos de la deslocalización industrial generada por la apertura neoliberal y retomar la expansión de la industria básica en territorio estadounidense, algo improbable en las actuales condiciones.

La falta de competitividad interna, es producto de la propia política comercial que dio vida a los tratados promovidos por Estados Unidos. La debilidad de la recuperación económica y el fracaso de la política monetaria están propiciando bajas tasas de rentabilidad a nivel mundial, eso solo puede significar un deterioro de los mecanismos de acumulación y un reforzamiento de la tendencia sobre la tasa marginal de ganancia capitalista a nivel mundial.

En todo caso, la guerra comercial desatada no cambiará el rumbo de la economía y sus tendencias actuales. Solo profundizará en aquellos aspectos vinculadas al tipo de cambio que provocan los conflictos comerciales. Esto ocurre justo cuando el comercio internacional estaba alcanzando los niveles que tenía antes de la crisis del sistema.

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