El TLC con la Unión Europea
El Acuerdo de Asociación -AdA-, es la propuesta estratégica de la Unión Europea en el proceso de la reconfiguración mundial. Se plantea como un convenio bilateral que busca profundizar y ampliar los mecanismos comerciales, pero se ampara en dos ejes que lo diferencian, en parte, de un acuerdo de libre comercio tradicional, que son el diálogo político y la cooperación, aún cuando el eje principal sigue siendo el comercial.
La estrategia de la UE para dinamizar el Acuerdo de Asociación incluye cuatro elementos: i) Intensificar y canalizar el diálogo político; ii) Crear un entorno propicio para los intercambios y las inversiones; iii) Respaldar los esfuerzos de los países de la región por la estabilidad y la prosperidad; y, iv) Incrementar la cooperación para mejorar el entendimiento mutuo. De esos temas, tres son tan amplios y ambiguos que pueden incluir todo o nada, pero el referido a crear un entorno propicio para el intercambio y las inversiones, tiene sustento y lógica, desde el punto de vista de una estrategia comercial, pues se hace referencia a los acuerdos alcanzados dentro del marco multilateral de la Organización Mundial de Comercio –OMC-, que están basados en la profundización del modelo neoliberal de apertura comercial, lo que incluye la reducción de aranceles para bienes no agrícolas, mayor protección para los derechos de propiedad intelectual y apertura total al mercado de servicios.
De manera formal, no existe un mandato negociador o algo similar al que existe para la Unión Europea. Sin embargo, este aspecto ha sido subsanado con lineamientos generales que rigen a los equipos negociadores guatemaltecos, aspecto que estuvo ausente, por ejemplo, en la negociación con Estados Unidos. Algunos de los lineamientos establecidos en este proceso negociador, que a nuestro criterio son de suma importancia son: i) Apego a la Constitución, lo cual implica respeto y reconocimiento de acuerdos internacionales entre ellos el Convenio 169 de Pueblos Indígenas; y, ii) Reconocimiento de la región como una sola entidad. La negociación del acuerdo, por lo tanto, se hará de forma conjunta, lo cual implica que la normativa, los anexos y las disposiciones generales deben de atender los intereses de todos los países.
El golpe de estado en Honduras ha paralizado el proceso de negociación entre la Unión Europea y Centroamérica. Eso ha generado preocupación en los círculos empresariales de ambos lados, debido a la incertidumbre que genera la situación. Por ello, las presiones son cada vez más latentes. España es el país más interesado en concretar dicho acuerdo. Pero no hay que engañarse, en la agenda de la política corporativa europea se busca un tratado comercial enmarcado dentro del esquema de apertura neoliberal que permita afianzar sus intereses geopolíticos y económicos en la región para competir con EEUU en igualdad de condiciones. No hay diferencia entre el CAFTA y ADA. Tal vez lo que varié sea el lenguaje político utilizado y los instrumentos de cooperación que pueda generar, para quedar bien con la opinión pública del viejo continente. Por eso no seria extraño que, con o sin Honduras, el proceso se retome, lo cual sería lamentable porqué prevalecería el interés corporativo por encima del interés de los pueblos por el retorno a la democracia.
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October 8th, 2009 by Mario Rodriguez 





