Octubre
La burguesía criolla vive sus horas más felices. Asume el juego de la democracia con cierto entusiasmo, segura que el ejemplo de Honduras ha calado hondo en la cúpula dirigente y que esos cambios, aun que mínimos no se aplican aquí. Se alegra del hecho que Estados Unidos inicie su proceso de recuperación económica por lo que eso significa para sus negocios de exportación, y recibe pletorita la visita de Alvaro Uribe al país, asumiendo al mandatario colombiano como su gran héroe, él líder que si sabe combatir a los comunistas.
Por si esto fuera poco, en el plano económico local sus negocios marchan viento en popa. La construcción de la Franja Traversal del Norte significa el inicio de un proceso de expansión hacia el norte, para integrarlo dentro de la red de acceso y explotación de los recursos naturales, que incluye petróleo, oro, plata, zinc, tierra, biodiversidad y agrocombustibles. Contenta por el relativo éxito que ha tenido al frenar la reforma fiscal desde los tiempos de Cerezo, promueve su propuesta de reforma constitucional, sabedora de que si lo logra, no tendrá de que preocuparse en el futuro.
Estamos ante la culminación de cinco décadas de su proyecto histórico, que inició dándole muerte a la revolución del 44. Lo que hoy tenemos como país, se lo debemos a esa burguesía criolla que hizo la contrarrevolución, que asumió el poder, que hizo la guerra para proteger sus intereses, que apoyo los golpes de estado militares, tal como lo hace ahora y que reacciona violentamente ante cualquier indicio de cambio. Saben lo que han logrado y lo proclaman a los cuatro vientos por la prensa a su servicio. Quieren más, como siempre.
El contraste, Guatemala es un país saqueado, con una población que se muere de hambre con o sin sequía. En medio de una violencia generalizada y demente. Sin perspectivas a mediano plazo por mejorar. Esa es su gran obra. Son las consecuencias de su desmedida. Por eso, yo pregunto ¿Hay algo que celebrar este octubre?.
Tags: Revolución de Octubre
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October 15th, 2009 by Mario Rodriguez 






Por supuesto que hay algo que celebrar, debemos celebrar que aún quedan personas que con espíritu revolucionario luchan día a día porque nuestra Guatemala sea un país más incluyente y equitativo. Es cierto que hay pocos líderes revolucionarios, pero los pocos que quedan merecen el reconocimiento a su lucha, además de merecer el apoyo de aquellos que decimos ser revolucionarios y quizás, hasta comunistas. Hay que celebrar que aunque pocos, todavía contamos con intelectuales que se revelan contra el sistema, principalmente el sistema económico y que con su conocimiento y ejemplo van dejando su semilla en las aulas universitarias o en las actividades que realizan.