Intolerancia rancia

preservativo_con_lazo_ok_1La jerarquía católica se opone vehementemente a la Ley de Planificación Familiar, diciendo entre otras cosas, que el reglamento viola el derecho natural que tienen los padres de familia a decidir qué educación darles a sus hijos. Lo lamentable de todo este asunto, es que lo han dicho desde su verdad, que no necesariamente es compartida por todos y que no necesariamente llegar a ser una verdad comprobada. Está forma de ver y entender su realidad es muy pintoresca y propia de la inquisición, porque dicha oposición no tiene argumentos, apela a los sentimientos y a la fe y atenta directamente contra el derecho de toda persona a estar informado.

Pero dicha oposición va más allá de la simple opinión en contra, el cardenal Quezada Toruño hace un llamado a la no utilización de estos métodos educativos, ni en el hogar y mucho menos en las escuelas. Y desde la Pastoral de la familia se amenaza diciendo que se tienen “abogados, pedagogos, médicos, y no es un llamado a la desobediencia, sino a que asumamos nuestro papel como papá y mamá, y es que nadie tiene derecho de meterse en nuestra cama”. Y luego en otra parte de la conferencia de prensa dicen que no es saludable para los pequeños, ya que el único efecto que tendrá es que tengan relaciones sexuales a temprana edad, embarazos no deseados y por ende la cantidad de abortos se incrementará y se pregunta el Cardenal cuánto van a ganar las fábricas de anticonceptivos y esas porquerías

En realidad la iglesia, a través de sus máximos jerarcas están sentando doctrina, y hablan sobre el matrimonio, el aborto, la eutanasia y la educación, desde su muy particular forma de ver y entender la vida, o sea desde la doctrina religiosa en donde los argumentos sobran y no vienen al caso. La vehemencia con que se oponen a una ley que permite la información de algo tan natural como el sexo, caracteriza a los que se creen proclamados por la luz divida a ostentar la verdad.

Y han proclamado que la educación sexual en las escuelas es un atropello a los padres de familia, que es un adoctrinamiento en contra del derecho a los padres a decidir que tipo de educación le dan a sus hijos respecto a la sexualidad humana. Dice Quezada Toruño que “no es que la Iglesia se meta en lo que no le importa, que sea retrógrada, acompañamos a los padres de familia para hacer valer su derecho (…)” Pero los que no pensamos igual, ¿qué pasa?. Los padres que no tuvimos la oportunidad de recibir educación sexual y ahora no sabemos como enfrentar dicha situación con nuestros hijos/as, y que sí estamos de acuerdo con que se imparta en las escuelas este tipo de educación, estamos a caso en contra de la vida, la ética y no tenemos moral. ¿Por qué ese empeño de la iglesia por imponernos y adoctrinarnos en su verdad?

Quién los entiende, por qué si es el derecho de los padres a decidir sobre la educación que reciben nuestros hijos, no sería conveniente que hubiera un diálogo entre los padres de familia y los encargados de la legislación y otros actores sociales involucrados, incluyendo el sistema educativo y no que vengan “los padres” que no son padres de familia, a decir su “verdad”. Imponiendo su doctrina sin importar si otros la comparten o no. Es para no atinar ante tanta desenvoltura. ¿Acaso la iglesia pretende gobernarnos sobre la base de una doctrina que no todos compartimos, adoctrinándonos con sus alegatos moralizantes sobre el matrimonio, el abordo, la eutanasia y la educación?

Es claro que la educación que se transmite en las escuelas, pero no solo ahí, tiene un significado y una utilidad práctica. El conocimiento que se comparte, debe ayudar a pensar, a comprender el mundo y ayudar a la convivencia del ser humano sobre una base critica de su realidad social. En otras palabras la educación debe servir para conocerse a sí mismo, desde sus debilidades, fortalezas y aprensiones, eso nos hará mejores personas. La falta de información sobre algo tan natural como son las relaciones sexuales entre personas, es algo que atenta directamente contra la propia convivencia humana. No podemos, desde las creencias religiosas oponernos por ejemplo al uso del preservativo, en un mundo que vive y sufre por el contagio de enfermedades como el SIDA, ya que está comprobado científicamente que su uso lo previene. Si desde estas posturas intransigentes me dicen que la castidad y la abstinencia también lo evitan, creo que estamos de acuerdo. El conflicto comienza cuando pretenden obligarnos a todo el mundo a ser castos. La realidad nos muestra que aunque se pretende obligarnos desde la religión a serlo, no todos lo aceptan, empezando por los propios sacerdotes.

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Posted under: Democracia, Politica

One Response to “Intolerancia rancia”

  1. Blanca Chocochic says:

    Desafortunadamente la iglesia, principalmente la católica quieren mantener el dogma en el que han mantenido a la población, por ello la verdad que ellos imponen es la única y no se puede contrariar, lástima grande porque entonces donde queda ese párrafo biblico que dice “conocereís la verdad y la verdad os hará libres”, como que este enunciado se les olvida y no permiten que cada persona con su libre albedrío descubra la verdad y viva conforme a ella. Para la iglesia la educación sexual siempre se ha tornado un tema tabú, vergonzaso y espinoso que se debe tratar en casa; sin embargo, la pregunta es: ¿Y que pasa cuando los padres de familia no tienen la menor idea de como orientar a sus hijos en este tema, primero porque no lo conocen o porque les da vergüenza?


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