¿Se resolvió la crisis financiera? La social recién empieza.
La recuperación económica en los países desarrollados ocupa el interés de los grandes conglomerados mediáticos del mundo. El dato que sustenta tanta euforia es el crecimiento del producto que registró el último trimestre la economía de Estados Unidos. Lo cierto es que algunos piensan que ello significa el principio de la recuperación. En lo personal, no estoy tan seguro que eso se así y más bien cabría preguntarnos qué se ha recuperado, ya que los datos muestran otra tendencia. Por ejemplo, el empleo sigue cayendo, el consumo está reprimido, el déficit fiscal continúa creciendo, y lo más alarmante de todo esto es que los montos del rescate financiero han generado liquidez en los mercados financieros, que vuelve a especular con los fondos de alto riesgo, atraídos de nuevo por las tasas de ganancia especulativa que obtienen. En todo caso, los bancos y financieras están saliendo del hoyo a costa de los contribuyentes, pero eso no significa que todo este bien.
Ahora bien, hay un cambio profundo en las sociedades más afectadas que no se refleja en los medios de comunicación y que se está encubando como con cáncer que carcome todo el entramado social del mundo, eso tiene que ver con el desempleo como efecto directo de dicha crisis. El colapso financiero se ha convertido en una catástrofe social de impredecibles consecuencias. Está situación ha dado paso a una crisis social en donde los gobiernos no tienen planes concretos para afrontarlos. Los rescates multimillonarios proyectaron una carga para los contribuyentes que hicieron crecer el déficit público, ahora los contribuyentes ya no pueden soportar un incremento en sus contribuciones. El consumo por lo tanto se ve restringido. Eso hace peligrar los programas sociales.
Ahora una crisis de desempleo, tendrá mayores consecuencias sociales que antes debido a la desregulación laboral que se ha generalizado en los últimos años, a la poca capacidad de respuesta que los Estados tienen para afrontar los problemas sociales y la falta de recursos económicos existentes. En otras palabras, el ajuste de la crisis financiera, lo sufrirán los pobres, por qué el dinero ya lo han gastado los bancos y las financieras.
En Guatemala, en donde la recaudación fiscal ha tenido una merma considerable y una defraudación constante de parte del sector privado, se ve agravado por el endeudamiento externo que el gobierno ha impulsado para financiar el déficit público. Eso tiene implicancia en torno a las herramientas que se tienen para enfrentar la crisis, ya que el tsunami neoliberal nos ha dejado con un estado raquítico. El país seguirá sumida en la amargura de la enésima crisis social, recurrente y estructural.
La situación económica del país es cada día más grave, ya que el Estado no tiene recursos y por eso el constante endeudamiento a través de los préstamos que se estan negociando a través del Congreso. Los préstamos que realiza el gobierno apenas son un paliativo, ya que estos no solucionan la crisis económica y social que atraviesa el país.