Luchemos por un acuerdo para el clima
No hay acuerdo, no hay futuro.
Nos empecinamos en ver solo lo que nos conviene y cuando nos conviene, sin ir más allá. Es el callejón sin salida a donde nos ha conducido la vorágine del capitalismo consumista, despilfarrador e irresponsable. Cuando inicio la Cumbre Climática, muchos de nosotros pensamos que había una esperanza y por ello nos aferramos al Hopenhagen que invadió la capital danesa y se esparció por diversos confines del mundo. Hoy que los jefes de estado y de gobierno empiezan a llegar a Copenhagen, el pesimismo se ha apoderado por completo de la Cumbre. Sin acuerdo, no hay futuro.
Hoy se habla de acuerdos débiles, pero acuerdos. Compromisos suaves, pero compromisos. Reducción insuficiente, pero reducciones al fin. Eso es un fracaso, desde cualquier punto que se vea. Hay que denunciar este tipo de acuerdos y rechazar cualquier compromiso que signifique vía libre para seguir contaminando, el fin aquí no justifica los medios.
La táctica de los países desarrollados ha sido la de siempre, dividir al G77 que aglutina a los 130 países más pobres del planeta al ofrecer un chorro de financiamiento y cooperación para que los países en desarrollo afronten el cambio climático y dejar que las empresas que contaminan sigan haciendo negocio con la creación del mercado de carbono. Ambas propuestas no resuelven el problema.
El flujo de recursos para que los países pobres reduzcan sus emisiones de carbono y logren adaptarse al cambio climático será manejado por el Banco Mundial, a partir del esquema del mercado de carbono. Eso significa que las empresas e industrias más contaminantes del planeta recibirán una cuota permitida de emisiones de carbono a la atmósfera, de no utilizar dicha cuota en su totalidad, podrán vender el resto en un mercado de bonos para ser utilizado por otras empresas o países. En caso contrario, las empresas podrán comprar bonos al superar su cuota permitida, pagando por contaminar.
En ese esquema, ni las empresas estarán en condiciones de transformar su proceso productivo, ni se reducirán el balance global de emisiones. El mundo, entonces le dará un premio a los contaminantes netos, y los países ricos transferirán recursos financieros para que los efectos en los países pobres seas atendidos, bajo las recomendaciones del Banco Mundial. Es el robo del sistema capitalista reciclado. O sea, una cagada contra el clima y contra los seres humanos.
Por ello, sin un acuerdo justo, equitativo y conveniente, no hay acuerdo posible. No hay futuro sostenible.
Tags: Cambio Climático, Cumbre de Copenhage
Posted under: Democracia, Economía, internacional, Politica
December 17th, 2009 by Mario Rodriguez 






Pienso que las protestas sociales que ha generado la Cumbre de Copenhage, es por eso mismo, ya que muchos han podido evidenciar que lo que menos les interesa a los respresentantes es llegar a acuerdos equitativos, principalmente los países del primer mundo principales causantes del efecto invernadero que vive el mundo. Tan es así, que varios representantes de los países de Africa optaron por retirarse al ser ignoradas sus demandas.
Es imperativo que hagamos cambios ya, para frenar el deterioro del clima
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NI así aprendemos.
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En tanto exista vida humana, sigue existiendo aún la posibilidad de que los pueblos del mundo lleguen a alcanzar el nivel de consciencia que nuestro planeta reclama, Nuestra Madre Tierra, para que los intereses capitalistas sucumban ante el clamor de la humanidad completa. La propuesta que Evo Morales y el pueblo boliviano lanza al mundo y a la humanidad en el marco de esta cumbre, será decisiva para el futuro de la humanidad. En ella se aclara que la responsabilidad va más allá de una pura cuestión de acuerdos económicos, más allá de los derechos humanos, porque al final, de no asumirse en el mundo y por la humanidad completa una nueva manera de vivir y relacionarse con la naturaleza, quien dejará de existir será precisamente será la humanidad. Será conveniente entonces analizar detenidamente y difundir dicha propuesta, para que no solamente veamos el árbol, sino el bosque que está detrás y dejemos como pueblos y movimientos sociales de continuar siendo “miopes” ante una realidad e integralidad que nos reclama urgentemente.