Razones para desistir

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En un foro público sobre el Acuerdo de Asociación me preguntaron del porqué asumía una postura contraria a la firma de dicho acuerdo, si la Unión Europea no es igual que Estados Unidos. Dije mis razones, algunas políticas y otras económicas, a mi entender todas de peso. Sin embargo, un participante expresó que no eran razones de peso. Otro fue más claro al decir que el comercio, en general siempre trae progreso y bienestar a la gente. Y con esos Tratados, dijo se garantiza “el comercio preferencial entre ambas regiones“, pero claro está, no presentó evidencia sobre cómo se produce el beneficio.

Pues bien, en esos mismos términos quiero explicar mis razones para desistir de firmar un Acuerdo comercial con la Unión Europea. De qué comercio hablamos cuándo nos referimos a que “el libre comercio trae bienestar para los pueblos”; de la retórica abstracta o del intercambio real. Enfoquémonos en el real, Guatemala sólo comercia con la unión europea rubros muy específicos, de los cuales los principales son café, frutas tropicales y plantas ornamentales.

Todos son productos primarios, todos son productos que tienen un alto grado de concentración de los beneficios obtenidos por la exportación. Son productos que ya exportamos a través del Sistema General de Preferencias, y el tratado no cambiará en nada la estructura del intercambio. Pensándolo bien quizás si cambie, pero negativamente. Basta con comprobar la propuesta europea en el tema del café para darnos cuenta de lo vulnerable que significa dicho producto. Otros productos que pueden ser “competitivos”, usando los términos neoliberales, es al azúcar, pero, Oh¡¡ sorpresa, la Unión Europea no va dejar que ese producto ingrese así no más. Y saben porqué. Pues simple, ellos también son productores de azúcar y se protegen, no aplican las reglas que nos recetan a nosotros.

El tema del banano. Independientemente que la producción de esa fruta en Guatemala está concentrada, preguntémonos quiénes son los que lo comercializan en el exterior. Acaso no es Chiquita Banana. Transnacional gringa. ¿Qué beneficios tiene que esa empresa siga teniendo beneficios? Lleva más de 110 años explotando el comercio de banana, y los beneficios? Sabe porqué nos llamaron repúblicas bananeras, recuerda usted la contrarrevolución que dio al traste con la gesta de octubre. Siga pensando que beneficiar a la Chiquita Banana beneficia al país.

Ahora, nosotros por nuestra parte importamos productos industriales. Eso significa que el valor agregado de esos productos comparados con los primarios que nosotros exportamos es mucho mayor. Una razón de peso, para pensar que la relación de términos de intercambio es negativa para el país. Quizás para los dueños de esas dos o tres empresas que exportan se positivo, pero aquí nos interesa el bienestar de todos. ¿Qué es una argumento de los setenta? Bueno, la lucha de clases es un argumento de 1800 y sigue vigente. ¿O no?.

En servicios qué tenemos. Nada. Turismo quizás. Pero ahora analicemos la integración de las cadenas productivas. En café, quiénes son los exportadores, quiénes son los que procesan el grano, quiénes son los que comercian el café. Y en turismo. Quién trae a los turistas. En qué hoteles se hospedan los turistas. No nos engañemos. La red comercial es dominada por empresas que tienen su casa matriz fuera de nuestras fronteras. Acaso las asimetrías en el comercio internacional no cuentan.

Con una decena, quizás dos decenas de productos primarios de exportación pretendemos hacer nuestro agosto en pleno mayo, al firmar el acuerdo comercial sólo porque España quiere tener acuerdo en su cumbre.
El comercio del país tiene un alto grado de heterogeneidad, en el sentido que ni siquiera a utilizado todo el potencial que el Sistema General de Preferencias otorga. Pero ojo, con el Acuerdo de Asociación tendremos los mismos beneficios que el SGP da, pero ahora daremos algo a cambio de nada. La experiencia del CAFTA muestra que por si mismo el tratado no garantiza su aprovechamiento. Aquí, volviendo a utilizar los términos neoliberales, la “ventaja competitiva” es la mano de obra barata. Porque somos un país que tiene relaciones de producción basadas en la sobre explotación de la mano de obra. Vea usted, zafra record, ingresos de divisa por la venta de azúcar al exterior, y trabajadores muertos de hambre, desnutridos en la costa sur y en el altiplano. La ganancias oligárquicas se explican por la sobre explotación de la gente, los recursos naturales, el no pago de impuestos y las ventajas que el Estado, si ese mismos Estado que quieren desmantelar y saquear les otorga.

Por lo tanto, con un acuerdo, el incremento de las exportaciones a la UE será marginal. Y aun siendo marginal, para esos grandes empresarios será la manera de vincularse al capitalismo central, pero internamente no tendrá beneficios, dado el nivel de concentración de la riqueza existente. Pero a cambio, el país deberá abrir sus mercados, aún más, otorgar protección a las inversiones extranjeras, o sea proteger a Unión Fenosa para que siga haciendo todos los desmadres que hace. Y eso en términos de comercio se convierte en un ventaja real, efectiva. No sólo por la asimetrías que existen entre ambas regiones, sino por la estructura productiva del país, primaria-exportadora-dependiente.

El poco volumen de las exportaciones guatemaltecas a la UE, tampoco será una fuente suficiente para mejorar las condiciones de vida de la población ligada o vinculada a dicha producción. Al contrario, será quizás un mecanismo para empeorar sus condiciones de vida, pues los empresarios para obtener mayores utilidades y ser competitivos ante otros proveedores, obrarán por bajar los salarios, incrementar las jornadas de trabajo y recortaran las prestaciones, aún cuando en estos casos dudo que se paguen este tipo de retribuciones.

Somos, y con el acuerdo seguro que lo seguiremos siendo, un abastecedor de productos primarios, de aquellos productos que históricamente han estado vinculados al mantenimiento de las estructuras productivas de sobre explotaciones que se instauraron en la colonia y que perviven ahora mismo en pleno siglo XXI.

Seamos claros y serios, el comercio beneficia a los pueblos y enriquece a sus sociedades. Pero acaso se le puede llamar comercio al propuesto por el Acuerdo de Asociación. Seamos serios, eso es neo-colonialismo disfrazado de modernidad neoliberal, no comercio. Antes saquearon el oro y la plata, ahora vuelve para llevarse lo que dejaron.

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Posted under: Economía, internacional

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