La mercantilización de la educación

Es claro que la educación dentro otras tantas esferas sociales ha quedado influenciado por las ideas neoliberales. Esas ideas parten de reducir la esfera de influencia del estado y dejar a los individuos actuar, tomando decisiones en base a la oferta y demanda. Los procesos actuales ponen en evidencia que las universidades públicas se mueven cada vez más en una situación de mercado en la toma de decisiones.

La teoría del capitalismo académico proporciona una idea del concepto de mercadización de la educación superior, al relacionarla con el hecho de la redefinición de las nuevas funciones y relaciones del Estado con el sistema de educación superior, que implica el cambio de las relaciones existentes entre el Estado y las instituciones de educación superior y cuyos principales instrumentos de política pública elegidos constituyen medidas prácticas de financiamiento, competencia y autorregulación.

Ello genera un marco distinto de relacionamiento al introducir o inducir cambios en las políticas que afectan directamente a la educación superior. Entre esas políticas se pueden mencionar las siguientes; i) Apertura del sistema de educación superior para permitir el ingreso al “mercado” de nuevas instituciones privadas con una oferta amplia de títulos y formas diversas de titulación en pre-grado, posgrado y especializaciones, dándole preeminencia aquellas carreras de mayor demanda laboral, dejando en el abandono carreras como filosofía, matematicas y ciencias puras, por no tener una demanda específica; ii) Sujeción de las instituciones públicas a un régimen de cuasi mercado a través de mecanismos de competencias, que incluye la selección estudiantil, los programas educativos en la selección de los contenidos programáticos y la adjudicación de fondos para investigación y admisión de programas de desarrollo educativo.

Es importante mencionar que muchos de los mecanismos utilizados para la desregulación de la educación superior no buscan privatizar las universidades públicas, sino más bien introducir mecanismos de mercado en los temas de financiación para reducir los subsidios estatales a tales instituciones. En otras palabras cambiar la forma de financiación existente en la actualidad. Legalmente seguirían siendo públicas, funcionalmente tendría operaciones privadas.

La critica que se hace, tanto a la mercantilización de la educación cómo a las políticas neoliberales que las promueven, es que tienen un rasgo ideológico que homogeniza el conocimiento y están relacionadas con la pérdida del concepto de bien público, los problemas de acceso y las barreras que supone establecer mecanismos de mercado para el pago de matriculas estudiantiles, exámenes de admisión, planes de repitencia y el propio rol de las funciones que tienen las universidades públicas, que es la formación crítica del ciudadano, se ve cuestionado y ante este proceso. La Universidad se transforma entonces en un centro de formación-capacitación para el trabajo en beneficios de las empresas y el capital y no en un centro de desarrollo científico.

Uno de los mecanismos adoptados para el cambio de funciones, dentro de un espectro de legalidad, se refiere a la composición de las cuotas de poder. En este aspecto una de las principales asuntos que subyace es la pérdida de la cultura democrática representativa que existe en el ámbito de las universidades públicas con el goce de su autonomía. Una autonomía que se restringe en el ejercicio del poder de todos los sectores involucrados en ese ejercicio de autogobierno.

En el ámbito del modelo educativo que propugnan, el mismo está basado en concebir la educación como un servicio, -mercancía- que se intercambia entre privados, y por lo tanto, las decisiones deben ser tomadas ya no por grupos de poder representativo en la institución, sino por esa mano invisible que orienta el mercado, de acuerdo a demandas específicas y no como mecanismo de redistribución social.

Esta nueva forma de entender la dirección universitaria, tiene en esencia un valor económico utilitarista y al mismo tiempo genera sus propios principios y valores fuertemente vinculados con la actividad económica y la concepción del ser humano egoísta, individualista y maximizador de beneficios. Esos cambios vienen de un intento de adecuación profunda de la escuela a las nuevas exigencias de la economía capitalista.

Los elementos que impulsan las políticas neoliberales en el sistema educativo son:

Flexibilidad: busca crear una universidad que se adapte a las necesidades de la economía, de la producción y de la creación de riqueza en general. Esto representa la “desinstitucionalización” de la universidad, que no es más que la adaptabilidad de la demanda y la fluidez de las respuestas que se esperan de esa institución, concebida como suministradora de servicios. Con esta flexibilidad se convierte en escuela-empresa. Los cambios generados por el mundo económico, se ven reflejados en una institución que se moldea y se adapta a los requerimientos del capital, en función de ser parte del nuevo proceso de acumulación del capital a través del conocimiento.

Competencias. Está basada en la idea educativa de los saberes; saber hacer, saber ser y saber lograr. Esto permite crear un estudiante que pueda adaptarse a su entorno problemático e incierto, resolviendo lo “que pueda presentarse”. La idea central aquí es desarrollar capacidades en los estudiantes, las cuales van en función de las necesidades externas al propio estudiante, en este caso a las necesidades de los centros de trabajo. La prioridad al desarrollo de competencias profesionales y sociales busca lograr una mejor adaptación al mercado laboral. Los conocimientos se reinterpretan en base a la competencia y estos forman parte de un proceso de estandarización pedagógica. Aquellos conocimientos que son críticos con la situación actual y que permite forjar identidades y cultura común son desechados por no interesar al ámbito económico, y porque desde el punto de vista ideológico, contradicen los supuestos en que se sustenta dicha práctica.

Los fenómenos que buscan la creación de mercados para la educación tienen como principal objetivo privatizar ciertos servicios educativos públicos, o lo que Brunner llama la transformación del balance público / privado en aspectos específicos, y se puede manifestar a través del cobro de cuotas de matrícula, la aparición de instituciones privadas sin fines de lucro que hacen gestión en nombre de la Universidad, el pago de aranceles por servicios a entidades externas a la propia institución o aranceles por trámites burocráticos y nuevos mecanismos de gestión de los espacios y servicios que brinda la institución, como espacios de estacionamiento, usos de instalaciones deportivas, gestión de proyectos vinculados a empresas privadas o lo que se llama la terceriazación de servicios, como la limpieza, el servicio de acceso a internet, la jardinería, el mantenimiento, etc, y una serie de mecanismos que actualmente ya se implementan en la USAC, cómo la apertura de espacios universitarios para negocios particulares vinculados a servicios educativos que se vinculan con una cadena de comisionistas en que también se incluyen a profesores y autoridades.

Esos procesos son una tendencia que se observa en las instituciones universitarias, que asumen ciertas características y normas operacionales usualmente asociadas al funcionamiento de la empresa privada. Todo este proceso ha generado una cultura empresarial en las universidades, que aún siendo públicas se incorporan por medio de las mentalidades de algunos de sus miembros o las prácticas que asumen algunas de sus autoridades a través de la gestión que realizan a través de estás prácticas, propiciando con ello el aparecimiento de nuevos actores ligados al proceso educativo, pero sin ningún interes por el mismo, que hacen negocio dentro de la institución y por lo tanto se rigen por un sistema de costos/beneficios- utilidades privadas compartidas o no. Ello crea un fenómeno en cuanto al desarrollo de las actividades académicas y de administración al interior de las universidades públicas que se manifiesta en cinco aspectos:

i) Las personas que gobiernan o ocupan cargos de dirección están separados de las redes de soporte académico, principalmente porque tienen pocos vínculos departamentales y su desempeño se suscribe al campo de la acción ejecutiva en general y no en la académica en particular; muy vinculados con los estamentos políticos en su relación con la institucionalidad del poder estatal y en el ámbito de la lucha política-partidista del ejercicio del poder nacional.

ii) Aumenta el número de profesores de jornada parcial y la incorporación cada vez más de profesionales no académicos (principalmente en programas de posgrado, con experiencia en dirección empresarial y no en docencia) mientras que los profesores de tiempo completo y con credenciales académicas juegan un rol menor, subordinados a decisiones políticas partidistas y no académicas;

iii) Se incorporan en los procesos de gestión elementos de la administración de empresas tales como planificación estratégica, planes operativos, capacidades de respuesta estratégica de acción rápida y aumentan el uso de fondos discrecionales para programas de corto plazo que no pueden ser fiscalizados ni son orientados a cubrir programas académicos sino más bien a procesos políticos vinculados a cuotas de poder.

iv) Los líderes académicos pierden poder, las relaciones externas dan relevancia a líderes operativos desvinculados con el proceso académico, líderes que formalmente están vinculados a la institución, pero que operan bajo otros parámetros, otras visiones, ajenas completamente al desarrollo académico y que sus intereses no necesariamente coinciden con el desarrollo educativo de la institución. Esto crea una imitación de gestión en torno a la administración de universidades privadas, en instituciones públicas, basadas en el imperativo de la eficiencia-eficacia, costo / beneficio, utilidades – réditos políticos, pactos de apoyo y relación de clientelismo, en donde el aspecto académico queda relegado a una actividad marginal de los círculos de poder.

v) La identidad de la Universidad pública se transforma, aún cuando legal y operativamente sigue siendo pública, sus actividades y sus formas administrativas se operativizan a través de una visión privada y la institución se queda atrapada en ese dualismo de negar lo que es, sin asumir lo que no puede ser, y por lo tanto su gestión de innovarse queda atrapada en el marasmo institucional, guiada por el operativismo político partidista externo, de acuerdo a coyunturas ajenas al desarrollo de la institucionalidad académica.

En la actualidad hay diversidad de estudios realizados por las instituciones financieras internacionales, especialmente del Banco Mundial sobre el desarrollo de la reforma universitaria, encargándose de asignarle un vínculo muy preciso al papel de la educación en la economía, incorporan un sesgo ideológico importante. Ahí destacan los estudios Feinberg (1992) y de Coraggio (1992), que desde un conjunto de categorías económicas vinculan el proceso educativo a la producción de mercancías.

Al final el conflicto que se manifiesta al interior de los recintos universitarios muestra que lejos de politizar lo académico, muchas veces el proceso político externo es una instancia decisiva en la toma de decisiones internas, y que estos aspectos tienen aparentemente instrumentos al interior de las propias instituciones universitarias para lograr sus fines, y esas formas de la acción política interna hacen que sea muy difícil distinguir qué y quiénes deciden los procesos internos y académicos, y qué y para qué son las orientaciones que se toman en sus juntas directivas.

La gobernabilidad de la democracia depende de los valores, normas y las creencias existentes dentro de un colectivo, que orientan el comportamiento y las decisiones que se toman. El mundo personal y el mundo político aparecen ligados en una misma realidad, pero ambos se distancian y el mundo político al final ejerce poca influencia dentro del mundo personal por el estigma negativo que tiene el ejercicio político actualmente. El conflicto sucede por la búsqueda de la movilidad social frente al proceso de integración social que el mundo político persigue, que se convierte en una demanda cruzada, que ha creado mayores dificultades para las instituciones educativas de nivel superior.

En un país con una historia autoritaria a cuestas es difícil no estar de acuerdo con la petición de restitución de derechos estudiantiles que hacen los estudiantes universitarios. Ello representa atentar contra la participación estudiantil en el gobierno universitario, pues el estudiante dejaría ser sujeto del proceso de enseñanza aprendizaje para convertirse en un objeto más del proceso. En otras palabras es un paso más para limitar la participación estudiantil en la toma de decisiones, o sea un paso más para su posible privatización.

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Posted under: Democracia, Politica

5 Responses to “La mercantilización de la educación”

  1. Estuardo says:

    Creo, analizando las respuestas de algunos estudiantes dadas a medios de comunicación el sábado que los estudiantes de la USAC no están identificados con la misma.

    Esto lo veo más como un fenómeno y mal intrauniversitario donde nadie quiere ser parte de la USAC que quema buses por que si, o que nos comparen con aquellos talacheros que se llenaban las bolsas con el dinero del pueblo al que jura defender y peor aún con los comités de huelga opresores del pueblo dañando locales comerciales y practicamente extorsionando en Quetzaltenango.

    En lo personal nunca participe en una Huelga, porque ya no era lo que solía ser y las asociaciones estudiantiles tampoco velaban ya por el bienestar de todos, eran ellos y sus amigos.

    Esta falta de identidad es un fenómeno que se debió ir analizando por las mismas organizaciones estudiantiles hace unos 18 ó 20 años cuando la Huelga como bastión de la identidad dejo de ser atractiva ideologicamente para estudiantes y pasó a ser el momento del año en el que se podía hacer de todo, desde tomar hasta tener las patojas que uno quisiera o que la cusha ayudara.

    Esta falta de identidad es la que hoy a muchos estudiantes (reconocidos aquellos inscritos), les permite decir que les urge regresar a clases, que necesitan sus salones, que quieren terminar ya. No saben que es la Autonomía, para que sirve a quienes le sirve y muy especialmente no saben que gracias a esta autonomía tienen ellos la oportunidad de asistir a clases y recibir un pensum de estudios bueno en algunos casos, y tener la oportunidad de desarrollarse como personas con criterio y no como un muñequito egresado de una universidad privada.

    Ellos van a la USAC por muchas razones y las reconocerán, excepto claro esta, la falta de dinero para poder pagar tan siquiera el examen de admisión. Y esto en URL, Mariano Gálvez, Panamerica.

    En otras universidades como la DEL VALLE o la UFM un estudiante que necesite trabajar para sostener parte de sus estudios en la USAC jamás sería elegible para ingresar, a menos que fuera una eminencia y participara en un programa de becas.

    Es triste ver como pareciera ser una política gubernamental creada hace muchos años eliminar la identidad que cada guatemalteco debe tener no solo a la USAC, sino al país y a todas sus expresiones que conllevan el sentir y caracterización de un pueblo.

    La USAC debería implementar un curso donde permitan a los estudiantes reconocer los valores patrios, cívicos y morales que nos han hecho un gran país. Quizá esto no genere un cambio en los mismos, pero en el momento de tener hijos y las escuelas tengan el mismo programa ellos servirán de apoyo a la labor de las escuelas.

    Si nos roban la identidad o nos dejan tenerla, que somos después?

  2. Luis Arévalo says:

    Es lamentable la verdad, como la educación superior y como hasta esto, se convierte en un producto del cual se aprovechan los que siempre mantienen el poder, del cual se aprovecha la oligarquía, a la cual no le es conveniente formar verdaderos profesionales ya que eso no les interesa a sus grandes capitales, al contrario atentaría en contra de sus intereses, los cuales giran en torno a mantener sumisos a los empleados y como mano de obra barata.

    Es lamentable ver como esos grandes interese oligárquicos ingresan a la única entidad que por años defendió hasta con sangre los derechos de los guatemaltecos y sobre todo el derecho de vivir en una sociedad mejor. Pero es más lamentable ver como a más de la mitad de la población estudiantil, lo que pasa les es indiferente, adormecidos por el propio sistema.

    Desde pequeños grupos de estudiantes y docentes de debería de promover una cultura universitaria en donde se inculquen valores y que se propicie a los estudiantes a dejar el individualismo al que están sometidos.

    Lamentable es escuchar comentarios como los que en los últimos días he escuchado, “que nos importa a nosotros lo que pase en le U, si estamos en el último semestres y lo que queremos es salir de una vez y cerrar la carrera”.

    Cuando menciona lo siguiente: “la institución se queda atrapada en ese dualismo de negar lo que es, sin asumir lo que no puede ser”, me parece muy acertado ya que en verdad se niega públicamente en lo que ha caído la Universidad y también como universidad, es incapaz de asumir el papel que de verdad debería de tener en la sociedad Guatemalteca, esto por la falta de voluntad.

  3. ALEXANDER says:

    Sin lugar a dudas, la Universidad, en su amplio sentido, se enfrenta a un proceso marcado por la economía de mercado como producto de la globalización. Hecho mismo que debe servir para reflexionar sobre qué es la universidad, su rol en la enseñanza, investigación, etc. y sobre todo su esencia misma o espíritu por el cual surgió. No se puede hablar de una Universidad con carácter público legalmente cuando sus acciones contienen carácter privativo, es cuestión de adaptarse a la modernidad al rol que hacen que el estudiante aprenda a convivir y a crearse nuevos espacios de superación sin perder su visión como ser humano y la importancia que tendrían sus aporten para toda la sociedad. En el caso guatemalteco, es grave la situación que atraviesa la Universidad Pública, no solo es lo que en la actualidad nos muestra el debate entre el CSU y el EPA por ejemplo, considero que el problema es más profundo, entonces, en función de las acciones vistas, deberíamos analizar lo que nos indican los Artículos 82, 83 y 84 Constitucionales. De igual forma, ante la crisis de ingobernabilidad que no solo vive el país, los procesos a los que nos conduce el neoliberalismo, etc., deberíamos analizar el tipo de U que queremos, una Universidad que tenga las puertas abiertas a la educación para todas y todos, una universidad que fomente el uso de la tecnología pero sobre todo que sea competitiva, una universidad que fomente la investigación y que sobre todo ofrezca una excelencia y calidad académica.
    De esta cuenta, estoy seguro que los Derechos Difusos serían analizados y vistos de otra forma, con pleno apego a la universidad moderna, que ofrezca nuevas herramientas que contribuyan al nivel de vida profesional que todo universitario aspira, pero que tampoco limite los derechos de nadie y principalmente al acceso a la educación.

    Este tema es tan importante para debatir o profundizar en una crítica constructiva.

    Como complemento que podría fortalecer este artículo y que nos podría facilitar una mejor proyección universitaria y que nos permita resolver la crisis que internamente se tiene en la U, desde las últimas décadas y que se nos valore como estudiantes, podríamos consultar un artículo que me llama la atención: “Desafíos de la Universidad Contemporánea” http://www.uca.edu.ar/uca/common/grupo32/files/Consonancias

  4. Amalia Martínez says:

    Pienso que la ideología fue cambiando a través de los años, en la actualidad ese pensamiento ya no es el mismo; luchar por un ideal digno y justo y por el bien de todos sino que ahora solo es el bien personal. Se debería de fomentar en el estudiante el valor de identidad San Carlista, Hacerles ver lo que las antiguas generaciones tuvieron que luchar por dejar a los futuros estudiantes un ideal por cual velar justamente.

    Los representantes estudiantiles y altos mandos deberían de dar el ejemplo asumiendo un papel en beneficio verdadero del estudiantado desprendiendose de los sobornos a los cuales pudieran ser tentados, velar por una educación justa y que beneficie al estudiantado. algo de relevancia e importante que quiero decir: Es algunos de los licenciados que dan clases en universidades privadas son egresados de la Universidad San Carlos. P.D. La mayoría de sancarlistas estudian en esa casa porque sostener una universidad privada representa un gasto elevado.

  5. Dady says:

    La mercantilizacion de la educacion universitaria sancarlista, lamentablemente es casi un hecho… no me preocupa tanto mi situacion actual, pues ya estoy cerrando la carrera y una maestria no me caeria mal… lo que me preocupa son las generaciones futuras a las que se les podria vedar el acceso a la educacion profesional, misma que debiera ser obligatoria para un Estado de derecho… mis hijos… sera que podran estudiar en nuestra alma mater? o tendre que conformarme viendolos salir de los “colegios privados”…


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