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Jimmy Morales y el pacto de corruptos arremeten contra la CICIG

Por Mario Rodríguez.

Jimmy Morales fue llamado a jugar el papel secundario en este torbellino de atropellos que se inicia años atrás, pero tiene su punto culminante con el anuncio sobre la no renovación del mandato de la CICIG. Su cooptación fue instantánea y su actuación ha sido nefasta para el país.
La puesta en escena de ayer es la culminación de un plan bien orquestado, actuado con ventaja y alevosía, cuyo único objetivo es mantener y consolidar a toda costa el Estado corrupto que los beneficia y así evitar perder el control y la hegemonía sobre el sistema de privilegios e impunidad que por siglos ha mantenido el sector oligárquico del país, arropado por un ejército vinculado al crimen organizado que reclama su cuota de poder y el final de la persecución judicial en contra de sus miembros.

El ejército mostró sus intenciones de llegar a las últimas consecuencias para mantener la impunidad de sus miembros. Respaldar al presidente, significa solamente una forma más de controlar su accionar y dirigir la política del país, como en los viejos tiempos. La captura de Melgar Padilla días atrás fue la gota que colmó el vaso. Armando de la Torre hizo el llamado previo sin escatimar alusiones a la violencia contra el comisionado Iván Velásquez, lo cual fue descaradamente apoyado por los sectores más reaccionarios del país y ahora ratificado por la tropa loca, con su comandante general al frente.

Por su parte, el CACIF confiesa abiertamente su alianza estrategia con la presidencia y lo que eso significa en términos de negocios y control económico del sistema. El sector cúpula de dicha organización ha pactado previamente el mantenimiento del modelo extractivo, la profundización del sistema de explotación agrícola y la gestión de la política económica que favorece al gran capital financiero. No sería nada extraño que los proyectos mineros ahora cuestionados, reinicien actividades y la conflictividad agraria se resuelva con represión. Hay tanto en juego, que nada se puede dejar al azar.

La alianza de la cúpula más reaccionaria y anti comunista del país, la más extrema de las derechas latinoamericanas, en conjunto con el extremismo militar vinculado con el crimen organizado, fue sellada para la reorganización del control del Estado, sus negocios y la contención de daños, todo con la asesoría de la inteligencia israelí, que, apoyando el control mediático de los canales de comunicación críticos al gobierno, le imprime el sello fundamentalista neo pentecostal que requiere la situación.

Mientras tanto el pacto de corruptos se activó pensando más en las próximas elecciones y el miedo a perder espacios ante el empuje de alternativas políticas viables que pueden representar el cambio, que ante la determinación del presidente de sacar a la CICIG del país. La coalición de corruptos tiene los mismos objetivos: evitar la cárcel y mantener el estado corrupto que a ellos les beneficia. Por eso celebran el enfrentamiento contra la CICIG.

Pero algo no sucedió como estaba previsto que descuadro el plan, dado que dejaron con vida a la CICIG, Iván Velásquez no fue expulsado del país, y más allá de la declaración jurídica invocando el final del convenio, las cosas siguen casi igual que antes. Pero ahora con una declaración de guerra más frontal, abierta y despiadada.

El gran perdedor resulta siendo Estados Unidos, que hábilmente utilizó el engranaje judicial de la lucha contra la impunidad para impulsar sus objetivos geoestratégicos de seguridad nacional en el triángulo norte, pero sucumbió ante el despropósito de la derecha extrema del país. La visita de la canciller Jovel a Estados Unidos y su entrevista con Nikki Haley demuestra que ellos estaban enterados de lo que iba a suceder y quizás eso explica la postergación por un año más de la comisión y no la salida inmediata como lo solicitaron previamente los grupos pro impunidad. Prevaleció la contención que el arrebato, pero ganas nunca faltaron.

La embajada emitió dos tímidos comunicados, que más bien reflejaron su complacencia por la situación. Los militares retoman el control total la política de seguridad y lo que eso significa para la seguridad interna del país y la situación externa del tráfico de drogas y de personas en la región. Un revés a todas luces para el plan de la prosperidad que impulsa Estados Unidos. Los tiempos oscuros regresan arropados por viejas estrategias de extermino y dominación.

Los diputados corruptos y en general los políticos corruptos ven una esperanza para continuar depredando al Estado, mientras que los presos del Mariscal Zabala se preparan para cobrarse el agravio sufrido. Una amalgama de intereses que buscan la continuidad del estado corrupto y los beneficios que eso conlleva. Cargarse a la CICIG ha sido el primer paso, cerrar espacios electorales a grupos importantes de la sociedad, el siguiente paso, y reestructurar el sistema de justicia para que todo regrese a la normalidad corrupta de antes, la meta.

El anuncio no rompe de inmediato con la CICIG, ni el convenio suscrito detalla la forma en que se liquidará la Comisión. El plazo de confrontación se extiende un año, pero el golpe certero y alevoso proporcionado por el mensajero del pacto de corruptos es importante en la situación actual. Esto fortalece a todos aquellos que se niegan a los cambios y que quieren mantener la situación tal y como está. Son el verdadero poder detrás del mandatario.

En la práctica fue un golpe de Estado, un aviso previo, de un golpe de los grupos oscuros del poder paralelo contra el pueblo. Por eso su desenlace es impredecible. Falta ver la coherencia de Naciones Unidas en este tema y sobre todo la reacción de la población.

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