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La batalla sigue

La Corte de Constitucionalidad tomó la única resolución que cabía y dejó sin efecto lo actuado por Jimmy Morales. Para el país y su legalidad implica un alivio momentáneo. Para las partes involucradas, un reacomodo de posiciones. De lo que hagan y dejen de hacer, será el rumbo que tome el país en los próximos meses.

Tanto esfuerzo para claudicar por una resolución contraria hace pensar que es poco probable que el ejecutivo acate la resolución. Buscarán diversas maneras para continuar con su empeño y debilitar, si no eliminar, el trabajo investigativo de la CICIG en el país.  

Sin embargo, la presión externa si puede acotar el campo de acción de los poderes atrás de Jimmy Morales. El llamado a última hora del gobierno de Estados Unidos fue tibio, diplomático y aclara poco el panorama, pero que lleva implícita una advertencia bastante explícita que marca lo que no será tolerado.

Con la resolución de la CC, el gobierno tiene pocas salidas. El apoyo y conducción de la coyuntura por parte de la cúpula militar y parte del empresariado es vital para saber hasta dónde pueden llevar al país. En ambos casos el estado de sitio, la restricción de las garantías constitucionales y el aval para el rompimiento constitucional están dadas por ambos sectores, el problema es la forma de implementar las acciones.

Recurrir al estado de sitio, representaría romper el orden constitucional, forzar la imposición y recurrir a la fuerza para imponer su propia ley. El tiempo electoral, por el contrario, no disipa el conflicto y se corre el riesgo de contaminar el proceso con el peligro que Jimmy se perpetúe en el poder. La plaza, tal y como la conocimos en el 2015 está desactivada, ha eso contribuyeron algunos sectores de izquierda que siguen pensando que esta lucha es entre las oligarquías y no tiene efectos en los cambios estructurales que el país requiere.

Al final del día se sabrá que postura asume la Corte Suprema de Justicia por la demanda en contra de 3 magistrados de la Corte de Constitucionalidad. Esa resolución puede marcar el punto de inflexión y no retorno del asunto, pero el conflicto seguirá latente y tarde o temprano, todo será dirimido en un tribunal, pues no hay que olvidar que el asunto de fondo es la lucha contra la corrupción, y los corruptos son en definitiva los que buscan a toda costa la impunidad.

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