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La dificil encrucijada política del país.

El presidente Jimmy Morales llegó al acto del soldado caído escenificando su determinación de morir con las botas puestas con el apoyo del alto mando castrense, herido por las revelaciones del MP y la CICIG, mostró que luchará contra viento y marea para evitar ser juzgado.

En el tiempo que le queda en el cargo, buscará por todos los medios posibles, legales y no tan legales, revertir las acusaciones en su contra y desmontar a los entes que lo investigan: el MP y la CICIG. En ese empeño favorecerá a los hoy acusados y enjuiciados funcionarios públicos y empresarios que, a lo largo de estos años, han participado en el saqueo del Estado.

Analizada la situación en conjunto la coyuntura es complicada. Las soluciones de fuerza están sobre la mesa, incluyendo la expulsión del país de Iván Velásquez y la represión contra las manifestaciones de apoyo que pudieran surgir. En esa situación es fácil imaginar un escenario extremo, tomando en cuenta que el presidente está ofuscado y ebrio de poder, rodeado de impresentables que lo asesoran y además, cuenta con el apoyo de delincuentes de toda calaña que desean un golpe sobre la mesa para terminar con esta pesadilla. Por eso, impartir instrucciones sin medir las consecuencias políticas y sociales es fácil, a pesar de lo temerario que pudiera resultar acciones de tal magnitud.

En cualquier caso, puede que no sea tan grave lo sucedido, en el recuento de los daños causados a los involucrados. Los empresarios pidieron disculpas y la cara no se les cayó de vergüenza y el cuero aguanta hasta el próximo destape. El presidente se aferra a la inmunidad del cargo y el apoyo del pacto de corruptos en el Congreso le brinda un respiro hasta el final de su período. En esa situación, son los actuales diputados del FCN Nación quienes se verán afectados, si al final el Tribunal Supremo Electoral suspende al partido. Un daño colateral ante tanto despropósito, se podría dar en la junta directiva del Congreso, en las comisiones de trabajo y quizás desdibujar el pacto de corruptos.

Sin embargo, el verdadero enfrentamiento no se de entre el presidente y la CICIG, sino sea el nuevo o nueva jefa del ministerio público quién asuma la responsabilidad de cambiar de rumbo ya sea para profundizar la lucha contra la corrupción o para volver a la normalidad corrupta que tanto añoran los cínicos y desvergonzados políticos de la vieja guardia.

Esa elección definirá el rumbo de la lucha contra la corrupción, y aún cuando la comisión cumplió con el proceso, existen pistas de por donde se decanta la elección. Una de las postuladas con mayores posibilidades para ser nombrada por el presidente, ha dicho a su circulo más cercano que no hay que pelear con el presidente, pero a la CICIG hay que ponerla en su lugar. Es tiempo que dejen trabajar solo al MP. Esto seguro que no queda registrado en las entrevistas de prensa, ni tampoco en el plan de trabajo presentado ente la comisión. Pero es claro que Jimmy Morales se decantará por alguien que le brinde garantías de impunidad para evitar ser juzgado por corrupto. Es inepto, pero no tonto.

Si se observa con serenidad, lo interesante no es lo que pasa ahora, sino lo que pasará después, en pocos días, cuando Thelma Aldana entregue el cargo. Cuando el Congreso elimine o reduzca el delito de financiamiento ilícito, y cuando, la derecha más rancia del país apele a la unidad nacional y al patriotismo barato para mantener los privilegios de un estado corrupto y mafioso, recurriendo a la Corte de Constitucionalidad para una reinterpretación del mandato de la CICIG. Todos estos acontecimientos pasarán pronto, en la propia antesala de una nueva elección general, en donde está en juego nuestro destino.

En el medio falta saber si la sociedad civil que se movilizó anteriormente regresará a la plaza. Ante sí, tienen un reto fundamental para consolidar el rumbo político del país, dejando atrás el estigma que muchos construyeron sobre la manipulación de la legitima protesta. No se excluye la reacción de ese complejísimo conglomerado de fascistas, ignorantes, corruptos y los extremistas neoliberales económicos que siguen en ofensiva permanente para frenar la lucha contra la cooptación del Estado.

En lo inmediato, la determinación del presidente de optar por una muerte lenta, políticamente hablando, marcará el rumbo de los acontecimientos. ¿Qué vía elegirá? Lo sabremos pronto. Pero cualquier que sean sus acciones, las consecuencias las sufriremos todos. Lo único cierto, a estas alturas, sigue siendo que lo ocurrido presagia cambios que marcaran el rumbo del país en los próximos años.

 

Fotografía de Nomada. www.nomada.gt

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