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Reminiscencias del TLC con Estados Unidos

TLC012En el 2005, el ministerio de economía lanzó una campaña a favor del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. En ese momento crecía el descontento a la ratificación del Acuerdo y para contrarrestar la oposición publicó tres estudios econométricos elaborados por Fernando Naranjo, Raúl Hinojosa y Rebeca Grynspan, todos de la CEPAL.

Los resultados mostraron disparidad de escenarios. Para Fernando Naranjo, el efecto más importante no se observaría en el comercio sino en el probable aumento de la inversión productiva para aprovechar el acceso en condiciones más seguras al mercado más grande del mundo, en especial de la inversión extranjera directa. Acertó a medias. Según datos de la propia Cepal para el año 2012, la inversión se incrementó en rubros de servicios y recursos naturales pero disminuyó en manufacturas. En otras palabras mucha de la inversión no vino por el Acuerdo, sino por los recursos naturales y los bienes públicos que son una mina de oro para los capitales.

Por su parte Raúl Hinojosa concluyó que la emigración de la mano de obra rural de los países centroamericanos hacia Estados Unidos se incrementaría significativamente, ello a pesar de todas las ventajas que el CAFTA ofrecía. Acertó, justo vivimos el escenario más escandaloso de la migración a Estados Unidos. Barak Obama, presidente de Estados Unidos ha llamado al orden a los tres tristes tigres del triangulo norte para frenar el flujo de niños migrantes sin compañía. La solución según la fiscal y la vice-presidenta es meter preso a los padres, así se termina el lavado de dólares que los migrantes envían al sistema financiero local. Los otros piden más fondos al BID para frenar la migración, mientras Estados Unidos declara alerta de seguridad nacional la llegada de más niños/as. ¿A nadie se lo ocurre cambiar el modelo económico?

Mientras que para Rebeca Grynspan el TLC iba significar la panacea. Esta tica auspiciaba que el TLC traería un aumento del empleo entre 120,000 y 150,000 puestos de trabajo, o sea entre 20,000 y 25,000 por año. Está pobre sí que no acertó en nada. Con tan atinados pronósticos, seguro ganabá el combo mundialista.
En fin, ahora somos más pobres que antes. Y ahora, tenemos menos recursos que antes. La gente se va, los recursos se evaporan y la mierda se queda.

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