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Belicosidad al alza en el Estrecho de Taiwán

Xulio Ríos es director del Observatorio de la Política China

En la apertura de las sesiones parlamentarias chinas de este año, al presentar el informe sobre la labor del gobierno ante la Asamblea Popular Nacional, el primer ministro Li Keqiang fue muy comedido en las alusiones a Taiwán, sin apartarse un ápice de los tópicos ni dando pábulo a quienes vaticinaban un endurecimiento: de una parte, más políticas beneficiosas para los taiwaneses; de otra, más vigilancia frente al secesionismo. Fue el ministro Wang Yi quien bajó al ruedo para asegurar: 1) que los dos lados del Estrecho deben ser y con seguridad serán reunificados; 2) que el principio de una sola China es una línea roja que no se puede cruzar entre China y EEUU; 3) que el gobierno chino no tiene espacio para el compromiso en esta cuestión. El énfasis en el recurso a la fuerza fue destacado por el portavoz militar Wu Qian.

Al día siguiente de estas declaraciones del premier Li, la presidenta taiwanesa Tsai Ing-wen visitaba a una flotilla de la marina en el puerto de Keelung acompañada de su nuevo ministro de Defensa, Chiu Kuo-cheng. Una “inspección de rutina” que se sucede cada vez con más frecuencia. La semana pasada, Taiwán realizó simulacros con fuego real en las Islas Dongsha, mientras casi a diario los aviones militares continentales surcan el espacio aéreo cerca de Taiwán. En mayo de 2020 China llevó a cabo ejercicios frente a la isla de Hainan en los que simularía la captura de esta isla, junto a Taiping, las únicas bajo control de Taiwán en el Mar de China meridional, donde también la armada continental realizaba sus propias maniobras.

Para China, que las relaciones con EEUU vuelvan a la “vía correcta” pasa, entre otros, por detener las injerencias en las reivindicaciones continentales sobre Taiwán. Pero Joe Biden no volverá a la “vía correcta” pues participa de ese ya dogma en Washington de que el PCCh es la mayor prueba geopolítica a su hegemonía y Taiwán es un factor importante en esa contienda ideológica, geoestratégica y política. Frente a quienes reclaman ya reconocer a Taiwán como un estado independiente, es poco probable que la Casa Blanca secunde tal dislate. Pero Taipéi va camino de convertirse en una patata muy caliente en las relaciones bilaterales sino-estadounidenses.

En la guía provisional que delinea las prioridades de seguridad nacional, la nueva Administración Biden contempla la continuidad del apoyo a Taiwán. En todos los frentes. El Pentágono reclama a Taiwán que invierta más en defensa y sus ventas de armas prometen jugosos dispendios a beneficio de su complejo militar-industrial. China, por su parte, anunció un incremento del 6,8% en el presupuesto de defensa para 2021. Descartando una carrera armamentística con Beijing, a todas luces fuera del alcance de Taipéi, la elevación del gasto en defensa al 3% del PIB podría no tardar mucho.

EEUU se suma a esta dinámica sopesando la construcción de un sistema de misiles de precisión en Asia oriental a lo largo de la primera cadena de islas, que también incluye a Taiwán. El almirante Philip Davidson lo justificó recientemente alegando la necesidad de contrarrestar el avance de China, situando en 2026 el momento en que podría cambiar el equilibrio de poder en la región del Indo-Pacífico si EEUU no actúa con prontitud y decisión.

En 2027 se celebrará el primer centenario de la fundación del EPL. Sabiendo de la pasión china por las efemérides, hay quien teme que en los próximos años Beijing intente alguna acción o golpe de mano en relación a Taiwán. Para entonces, China botará su tercer portaaviones y sus mejoradas dotaciones en buques, submarinos y bombarderos le deben proveer de las capacidades necesarias para proyectar su poder en toda el área.

A propósito de Taiwán, China postula la reunificación pacífica como opción deseable pero las resistencias registradas en Taipéi, muy crecidas en los años de gobierno del PDP y por el impacto de la crisis política de Hong Kong, y la implicación de EEUU en el diferendo, sugieren un escenario de gravedad creciente en la presente década. Según un plan presentado al Yuan Legislativo taiwanés, sus fuerzas armadas se centrarán, entre otras cosas, en la guerra asimétrica, la mejora de la capacidad defensiva y la lucha contra la desinformación. Además, el Ministerio de Defensa tiene previsto reclutar este año a más de 18 000 soldados.

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