{"id":174,"date":"2025-10-27T00:54:30","date_gmt":"2025-10-27T00:54:30","guid":{"rendered":"https:\/\/ciidgt.org\/blogcechgt\/?p=174"},"modified":"2025-10-27T00:54:30","modified_gmt":"2025-10-27T00:54:30","slug":"la-contribucion-de-china-a-la-resolucion-de-las-crisis-africanas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ciidgt.org\/blogcechgt\/index.php\/la-contribucion-de-china-a-la-resolucion-de-las-crisis-africanas\/","title":{"rendered":"La contribuci\u00f3n de China a la resoluci\u00f3n de las crisis africanas"},"content":{"rendered":"<p><span class=\"drop-cap\">D<\/span>esde la d\u00e9cada de los noventa hasta la actualidad, \u00c1frica ha sido escenario de una mara\u00f1a de crisis (pol\u00edticas, golpes de estado, guerras civiles, terrorismo, crimen organizado multinacional, pirater\u00eda mar\u00edtima, choques fronterizos) que nunca son simplemente convulsiones internas. Son producto de un sistema mundial de dominaci\u00f3n, mantenido mediante alianzas ocultas, injerencias y redes de patrocinio dispersas. Sin embargo, durante la \u00faltima d\u00e9cada, un actor importante, China, y el bloque del Sur, que oscila en torno a los Brics y la OCS, han desempe\u00f1ado un papel de contrapeso, interviniendo no para someter, sino para cooperar. El cambio est\u00e1 alterando gradualmente la arquitectura mundial de fuerzas.<\/p>\n<p>\u00c1frica es un continente maltratado, pero no vencido. De Bamako a Jartum, de Tr\u00edpoli a Kinshasa, el derramamiento de sangre y las ruinas acumuladas revelan una amarga verdad: la de un continente secuestrado por las convulsiones pol\u00edticas de un orden internacional unipolar en sus \u00faltimas etapas. Desde la independencia, cada d\u00e9cada ha visto a \u00c1frica convertirse en un laboratorio para las ambiciones occidentales, un escenario de experimentaci\u00f3n militar, pol\u00edtica y econ\u00f3mica donde, bajo la apariencia de ayuda y democracia, se reproducen viejos reflejos coloniales. Es precisamente en este escenario saturado de tragedias recurrentes que China, paciente y met\u00f3dicamente, por supuesto, ha emergido como el actor del reequilibrio, transformando la dependencia en asociaci\u00f3n y la crisis en una oportunidad para recuperar la soberan\u00eda.<\/p>\n<p>Desde 2011, a\u00f1o de la dislocaci\u00f3n y el desmembramiento de Libia bajo las bombas de la OTAN (preludio de la reacci\u00f3n en cadena de desestabilizaci\u00f3n en el Sahel), \u00c1frica ha entrado en una era de agitaci\u00f3n orquestada. La ca\u00edda de Gadafi, piedra angular de la estabilidad regional, desat\u00f3 una oleada de armas y milicias que invadieron Mali en 2012, Burkina Faso en 2015 y N\u00edger en 2023. Los sucesivos golpes de Estado \u2014Mali (2020, 2021), Burkina Faso (2022), N\u00edger (2023)\u2014 no son anomal\u00edas africanas, sino s\u00edntomas de un desorden pol\u00edtico deliberado: el de un Occidente que, tras destruir los equilibrios, se erige en un bombero incendiario, distribuyendo sanciones, mandatos judiciales y bases militares bajo el pretexto de la \u201cestabilidad democr\u00e1tica\u201d.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, en el este del Continente, otras heridas se estaban cerrando: la guerra de Tigray en Etiop\u00eda (2020-2022), el resurgimiento de los enfrentamientos en los Kivus de la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo (2023-2025), la guerra fratricida en Sud\u00e1n entre el ej\u00e9rcito y las Fuerzas de Apoyo R\u00e1pido (abril de 2023), por no hablar de Sud\u00e1n del sur, desgarrado por la guerra civil desde 2013. Estas tragedias se suman a la crisis en curso en la Rep\u00fablica Centroafricana (desde 2012), las tensiones poselectorales en Costa de Marfil (2010-2011) que siguen polarizando la escena pol\u00edtica nacional y probablemente afecten a las elecciones presidenciales previstas para el 25 de octubre de este a\u00f1o, y la fragilidad cr\u00f3nica de los Estados del Golfo de Guinea.<\/p>\n<p>En todas partes, el mismo escenario: la mano invisible de las antiguas potencias coloniales y sus representantes transatl\u00e1nticos, alimentada por la l\u00f3gica del caos, la extracci\u00f3n y el control. Adem\u00e1s, la crisis sudanesa ha alcanzado un nuevo nivel de horror extremo desde 2023: el enfrentamiento entre el ej\u00e9rcito del general Abdel Fattah Al Buhan y las Fuerzas de Apoyo R\u00e1pido (FAR) encabezadas por Mohammed Hamdan \u201cHemetti\u201d ha desembocado en una guerra civil a gran escala. Hasta la fecha, se han registrado m\u00e1s de 150.000 muertos y 13 millones de desplazados, mientras que Darfur se hunde en un abismo de violencia \u00e9tnica y fragmentaci\u00f3n.<\/p>\n<h3>Occidente destruye, China construye<\/h3>\n<p>Tantas crisis, tantos lugares, tantas fechas: cada una de ellas demuestra que \u00c1frica no es producto de la casualidad, sino un recept\u00e1culo de desorden impuesto. En este contexto, China, lejos de ser un \u201ccreador de deuda\u201d, ofrece un modelo alternativo.<\/p>\n<p>Frente a esta f\u00e1brica de desastres, China ha elegido otro camino. Desde su primer Libro Blanco sobre \u00c1frica (2006), Pek\u00edn ha privilegiado el di\u00e1logo pol\u00edtico, el desarrollo econ\u00f3mico y una mediaci\u00f3n discreta pero firme. Donde Occidente bombardea, China construye; donde Washington sanciona, Pek\u00edn negocia; mientras Par\u00eds se refugia en la nostalgia de un imperio perdido, Pek\u00edn construye infraestructuras, hospitales y corredores econ\u00f3micos. La Nueva Ruta de la Seda, propuesta en 2013, ha convertido a \u00c1frica en un pilar del dise\u00f1o multipolar. M\u00e1s de 50 pa\u00edses africanos participan actualmente, transformando los puertos de Mombasa, Yibuti, Lagos y Dar es Salaam en encrucijadas estrat\u00e9gicas para el comercio euroasi\u00e1tico. Estas inversiones no se limitan a la econom\u00eda: refuerzan la paz a trav\u00e9s de la prosperidad, una palanca que ning\u00fan ej\u00e9rcito extranjero puede ofrecer.<\/p>\n<p>Por ejemplo, en la Rep\u00fablica Centroafricana, la diplomacia china apoy\u00f3 el proceso de estabilizaci\u00f3n iniciado bajo la \u00e9gida de la Uni\u00f3n Africana y Rusia, demostrando que la seguridad no se puede decretar desde Bruselas ni Washington, y mucho menos desde Londres, sino que se construye mediante el respeto a la soberan\u00eda. En la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo, China invirti\u00f3 en la reconstrucci\u00f3n de infraestructuras y en el sector minero, promoviendo un enfoque de beneficio mutuo justo cuando las multinacionales occidentales continuaban saqueando el cobalto y el colt\u00e1n para sus industrias de alta tecnolog\u00eda. En Sud\u00e1n y Sud\u00e1n del Sur, Pek\u00edn asumi\u00f3 un discreto papel de mediador, enviando a sus diplom\u00e1ticos a las negociaciones de Ad\u00eds Abeba y posteriormente a los foros regionales de la IGAD (*), manteniendo al mismo tiempo una presencia econ\u00f3mica constante. En Somalia, la cooperaci\u00f3n china facilit\u00f3 el desarrollo del puerto de Mogadiscio y el entrenamiento de la guardia costera, contribuyendo as\u00ed a reducir la pirater\u00eda mar\u00edtima donde la intervenci\u00f3n militar occidental hab\u00eda fracasado.<\/p>\n<p>Desde sus inicios, Pek\u00edn estableci\u00f3 el Foro de Cooperaci\u00f3n China-\u00c1frica (FOCAC), pero fue en las d\u00e9cadas de 2010 y 2020 cuando se convirti\u00f3 en un instrumento de infraestructura, inversi\u00f3n y mediaci\u00f3n. Por ejemplo, en 2024, China firm\u00f3 importantes acuerdos con Chad y Senegal para infraestructura el\u00e9ctrica, h\u00eddrica y de defensa, otorgando mayor peso a los Estados que a los donantes condicionales. En Mali, la relaci\u00f3n estrat\u00e9gica se ha fortalecido y China ha invertido en las necesidades malienses, proporcionando apoyo en infraestructura a un pa\u00eds asolado por el terrorismo, las insurrecciones y la agitaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Esta postura tambi\u00e9n se ha reflejado en la diplomacia. En 2022 China apoy\u00f3 la conferencia \u201cIniciativa de Paz, Buen Gobierno y Desarrollo del Cuerno de \u00c1frica\u201d, que reuni\u00f3 a los pa\u00edses de la regi\u00f3n (Etiop\u00eda, Yibuti, Somalia, Kenia) en torno a un di\u00e1logo centrado en la paz y el desarrollo, sin interferencias. Los efectos de esta diplomacia no intrusiva son a\u00fan m\u00e1s poderosos porque se interconectan con la expansi\u00f3n de los Brics y el Nuevo Banco de Desarrollo (NDB), que financian infraestructuras en \u00c1frica sin condiciones moralizantes. Muchos son estados africanos que, al unirse al bloque Brics (Egipto, Etiop\u00eda), fortalecen su autonom\u00eda diplom\u00e1tica frente a las antiguas potencias.<\/p>\n<h3>Una revoluci\u00f3n silenciosa<\/h3>\n<p>Este cambio estrat\u00e9gico no reconforta a quienes a\u00f1oran el unipolarismo occidental. Desestabiliza las narrativas seg\u00fan las cuales Occidente es la \u00fanica civilizaci\u00f3n. Donde Washington sanciona nombrando a terroristas, Pek\u00edn invierte abriendo rutas; donde Par\u00eds proclama la paz para imponer bases, China propone primero el desarrollo, el \u00fanico camino hacia el progreso.<\/p>\n<p>Pero es a nivel mundial donde el alcance de esta acci\u00f3n adquiere un car\u00e1cter hist\u00f3rico. China, a trav\u00e9s de sus alianzas dentro de los Brics y la Organizaci\u00f3n de Cooperaci\u00f3n de Shangh\u00e1i (OCS), est\u00e1 articulando un nuevo paradigma: el del multipolarismo para la consolidaci\u00f3n de la paz. Al integrar a nuevos miembros y socios africanos (Egipto, Etiop\u00eda, Nigeria), los Brics se est\u00e1n convirtiendo en la primera plataforma donde \u00c1frica puede hablar en igualdad de condiciones con las potencias emergentes. En este contexto, China promueve un modelo de resoluci\u00f3n de crisis basado en el desarrollo inclusivo, la no injerencia y el respeto mutuo, principios que las antiguas potencias occidentales nunca han querido aplicar.<\/p>\n<p>El impacto pol\u00edtico es asombroso. \u00c1frica deja de ser una periferia para convertirse en un centro, un actor clave en la reestructuraci\u00f3n mundial. Al apoyar la paz mediante la infraestructura, Pek\u00edn est\u00e1 transformando la naturaleza misma del poder internacional. La antigua ecuaci\u00f3n colonial de inestabilidad = dependencia se invierte ahora en cooperaci\u00f3n = soberan\u00eda. Esta din\u00e1mica horroriza a los defensores del mundo unipolar: ver c\u00f3mo el continente que cre\u00edan eternamente subyugado se emancipa gracias al acero chino, a las v\u00edas de desarrollo y a la diplomacia del respeto.<\/p>\n<p>La cruda realidad es evidente: las crisis africanas no son el resultado de una incapacidad end\u00f3gena, sino de un parasitismo ex\u00f3geno organizado. China ataca esta causa sist\u00e9mica que resulta inquietante. Al apoyar los procesos de reconciliaci\u00f3n en Mali, ofrecer alternativas econ\u00f3micas a las sanciones occidentales contra N\u00edger, invertir en la reconstrucci\u00f3n de Mozambique tras el terrorismo o proponer planes de paz realistas para Sud\u00e1n, China no solo est\u00e1 ayudando: est\u00e1 reconfigurando el mapa.<\/p>\n<p>Al observar las principales crisis africanas \u2014Costa de Marfil (2002-2003), Mali (2020, 2021), Burkina Faso (2022), N\u00edger (2023), Sud\u00e1n (desde 2023) y la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo (2025)\u2014, comprendemos que estas rupturas estructurales no ocurren en el vac\u00edo. Son momentos en los que la soberan\u00eda y la dependencia colisionan. China, como socio alternativo, se encuentra hoy en el centro de este choque silencioso.<\/p>\n<p>La contribuci\u00f3n de China a la resoluci\u00f3n de las crisis africanas no es una mera asistencia: es una revoluci\u00f3n silenciosa que enfrenta excavadoras contra bombas, comercio contra coerci\u00f3n, solidaridad contra cinismo. En este cambio, todo el orden mundial se tambalea, para gran consternaci\u00f3n de quienes a\u00f1oran el unipolarismo euro-estadounidense-atl\u00e1ntico. El siglo XXI no ser\u00e1 el de las intervenciones humanitarias, sino el del despertar del sur mundial, orquestado por una alianza de raz\u00f3n y respeto. \u00c1frica, considerada durante mucho tiempo el punto d\u00e9bil del mundo occidental, se est\u00e1 convirtiendo ahora en el coraz\u00f3n palpitante del multipolarismo, y China, en su catalizador estrat\u00e9gico.<\/p>\n<p>Mohamed-Lamine Kaba https:\/\/chinabeyondthewall.org\/why-does-chinas-contribution-to-resolving-crises-in-africa-bother-the-west-so-much\/<\/p>\n<p>(*) La IGAD es la Autoridad Intergubernamental de Desarrollo, una organizaci\u00f3n regional de \u00c1frica oriental que se form\u00f3 en 1986. Su objetivo principal es promover la cooperaci\u00f3n y el desarrollo econ\u00f3mico, as\u00ed como la paz y la seguridad en la regi\u00f3n. Est\u00e1 compuesta por ocho Estados miembros: Djibouti, Eritrea, Etiop\u00eda, Kenia, Somalia, Sud\u00e1n del Sur, Sud\u00e1n y Uganda.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de abordar cuestiones econ\u00f3micas, la IGAD tambi\u00e9n se involucra en la resoluci\u00f3n de conflictos y la gesti\u00f3n de crisis, especialmente en contextos de sequ\u00eda y desastres naturales. Su enfoque busca mejorar la vida de las personas en la regi\u00f3n a trav\u00e9s de iniciativas de desarrollo econ\u00f3mico y cooperaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Fuente https:\/\/mpr21.info\/la-contribucion-de-china-a-la-resolucion-de-las-crisis-africanas\/<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde la d\u00e9cada de los noventa hasta la actualidad, \u00c1frica ha sido escenario de una mara\u00f1a de crisis (pol\u00edticas, golpes de estado, guerras civiles, terrorismo, crimen organizado multinacional, pirater\u00eda mar\u00edtima, choques fronterizos) que nunca son simplemente convulsiones internas. Son producto de un sistema mundial de dominaci\u00f3n, mantenido mediante alianzas ocultas, injerencias y redes de patrocinio [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":175,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[20],"tags":[79,128,22,127],"class_list":["post-174","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-economia","tag-africa","tag-banco-de-desarrollo","tag-china","tag-cooperacion"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/ciidgt.org\/blogcechgt\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/5fa2fd77415d4-3623185363.jpeg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ciidgt.org\/blogcechgt\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/174","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ciidgt.org\/blogcechgt\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ciidgt.org\/blogcechgt\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ciidgt.org\/blogcechgt\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ciidgt.org\/blogcechgt\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=174"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/ciidgt.org\/blogcechgt\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/174\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":176,"href":"https:\/\/ciidgt.org\/blogcechgt\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/174\/revisions\/176"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ciidgt.org\/blogcechgt\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/175"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ciidgt.org\/blogcechgt\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=174"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ciidgt.org\/blogcechgt\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=174"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ciidgt.org\/blogcechgt\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=174"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}