{"id":262,"date":"2026-01-04T17:43:32","date_gmt":"2026-01-04T17:43:32","guid":{"rendered":"https:\/\/ciidgt.org\/blogcechgt\/?p=262"},"modified":"2026-01-04T17:43:59","modified_gmt":"2026-01-04T17:43:59","slug":"perspectivas-de-la-economia-mundial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ciidgt.org\/blogcechgt\/index.php\/perspectivas-de-la-economia-mundial\/","title":{"rendered":"Perspectivas de la econom\u00eda mundial."},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-263\" src=\"https:\/\/ciidgt.org\/blogcechgt\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Diseno-sin-titulo1-300x251.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"251\" srcset=\"https:\/\/ciidgt.org\/blogcechgt\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Diseno-sin-titulo1-300x251.png 300w, https:\/\/ciidgt.org\/blogcechgt\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Diseno-sin-titulo1-768x644.png 768w, https:\/\/ciidgt.org\/blogcechgt\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Diseno-sin-titulo1.png 940w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>Por Mario Rodr\u00edguez<\/p>\n<p>La econom\u00eda mundial muestra una resiliencia notable a pesar de las diversas crisis que han afectado a los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados en los \u00faltimos a\u00f1os. Aunque persisten los riesgos significativos que se podr\u00edan acentuar con una desaceleraci\u00f3n econ\u00f3mica importante, se asume que al finalizar el 2025, se tenga un crecimiento moderado, lastrado por las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, lo que ha creado un entorno de elevada incertidumbre.<\/p>\n<p>Seg\u00fan proyecciones del Fondo Monetario Internacional la econom\u00eda se expandir\u00eda un 3,3%, por debajo de la media hist\u00f3rica del 3,7%. Dicho desempe\u00f1o se explica por un leve repunte de la econom\u00eda de Estados Unidos, pero sin lograr compensar la ligera desaceleraci\u00f3n prevista en China. Pero, habr\u00eda que tomar en cuenta que la econom\u00eda de Estados Unidos no logre alcanzar el 4% de crecimiento que prev\u00e9 el propio Donald Trump. Dicha previsi\u00f3n pesimista se refleja tambi\u00e9n en las estimaciones que el Banco Mundial estima, con un crecimiento m\u00e1s contenido para el pr\u00f3ximo a\u00f1o, mismo que puede rondar en el 2.3% para el cierre de 2025, un punto por debajo de la previsi\u00f3n del FMI, cifra que afectar\u00e1 el crecimiento para el resto de la d\u00e9cada, pues advierte que este porcentaje se podr\u00eda reducirse a\u00fan m\u00e1s el 2026 si se intensifican las restricciones comerciales o persiste la incertidumbre pol\u00edtica existente en la actualidad.<\/p>\n<p>Para este 2026, se anticipa una transformaci\u00f3n econ\u00f3mica m\u00e1s profunda, impulsada por presiones inflacionarias persistentes, los avances y tensiones asociados a la transici\u00f3n energ\u00e9tica, la lucha por el acceso y control de minerales estrat\u00e9gicos y la continuidad de conflictos sociopol\u00edticos que afectan el comercio internacional y est\u00e1n provocando una pol\u00edtica proteccionista en los pa\u00edses con los mercados consumidores m\u00e1s grandes del mundo. Seg\u00fan la Unidad de Inteligencia de la revista The Economist (EIU, 2025), estas condiciones podr\u00edan provocar una contracci\u00f3n del PIB mundial del 2.6% en 2026.<\/p>\n<p>En conjunto, los datos del desenvolvimiento de la econom\u00eda global reflejan una notable capacidad de adaptaci\u00f3n frente a m\u00faltiples choques, pero tambi\u00e9n alberga riesgos significativos a la baja que podr\u00edan agravar la desaceleraci\u00f3n en los pr\u00f3ximos a\u00f1os. Es importan hace notar que est\u00e1 capacidad de resiliencia, es un calificativo empleado por las instituciones financieras internacionales sobre la base del repunte de la econom\u00eda de Estados Unidos y de sus pol\u00edticas emprendidas, sin restarle importancia a los signos de recesi\u00f3n que en muchos pa\u00edses del mundo desarrollado est\u00e1n padeciendo.<\/p>\n<p>Este riesgo se muestra con mayor claridad por la debilidad de algunas de las principales econom\u00edas avanzadas, particularmente en los principales pa\u00edses de la Uni\u00f3n Europea. Alemania, por ejemplo, enfrenta un estancamiento econ\u00f3mico prolongado, un proceso acelerado de desindustrializaci\u00f3n y costos energ\u00e9ticos persistentemente altos que obstaculizan cualquier intento de reconversi\u00f3n industrial. Francia, por su parte, lucha con niveles elevados de deuda p\u00fablica y una crisis econ\u00f3mica estructural que se ha visto agravada por la inestabilidad pol\u00edtica. Reino Unido, ya en recesi\u00f3n, corre el riesgo de caer en una crisis pol\u00edtica adicional que podr\u00eda complicar a\u00fan m\u00e1s su recuperaci\u00f3n. Todos estos pa\u00edses culpan a la migraci\u00f3n como el principal problema social que directamente incide en la econom\u00eda, pero eso es una forma de evadir la responsabilidad pol\u00edtica de las \u00e9lites.<\/p>\n<p>Los desaf\u00edos de la Uni\u00f3n Europea tienen ra\u00edces m\u00e1s profundas y est\u00e1n relacionadas a su estrategia de transici\u00f3n energ\u00e9tica. Al no ser productora de petr\u00f3leo, ni gas, la regi\u00f3n apost\u00f3 decididamente por las energ\u00edas renovables, pero a\u00fan no ha logrado consolidar un sistema energ\u00e9tico estable y asequible. La p\u00e9rdida del suministro de energ\u00eda rusa, por la guerra en Ucrania, que siendo un proveedor clave por su bajo costo, est\u00e1 provocando un incremento de su dependencia del gas licuado estadounidense, m\u00e1s caro y vol\u00e1til. En este contexto, las fuentes de energ\u00eda verde siguen dependiendo fuertemente de subsidios estatales para ser rentables, lo que plantea serias dudas sobre su sostenibilidad a largo plazo sin una reforma estructural del modelo energ\u00e9tico europeo.<\/p>\n<p>En las tendencias actuales y futuras de la econom\u00eda global destaca la transici\u00f3n energ\u00e9tica, dada las crecientes inversiones en infraestructura verde, esperando que el potencial de impulsar el crecimiento en aquellos pa\u00edses que logren articular pol\u00edticas p\u00fablicas eficaces, logren atraer capital privado y desarrollar capacidades tecnol\u00f3gicas para sostener as\u00ed un proceso de crecimiento econ\u00f3mico, sin lograr eso, en el corto y mediano plazo, las econom\u00edas de varios pa\u00edses de europeos estar\u00eda en peligro su estabilidad macroecon\u00f3mica. Sin embargo, la continuidad de la guerra en Ucrania y las nuevas sanciones que Estados Unidos impuso a las dos grandes petroleras de Rusia, m\u00e1s la intervenci\u00f3n militar en Venezuela para la riqueza petrolera de ese pa\u00eds, provocar\u00e1 en el corto plazo una presi\u00f3n adicional, al provocar un incremento de los precios de la energ\u00eda en un futuro inmediato, lo que lastrar\u00e1 a\u00fan m\u00e1s esa debilidad estructural de la dependencia energ\u00e9tica europea.<\/p>\n<p>Aunque la inflaci\u00f3n global ha retrocedido desde los niveles r\u00e9cord observados en 2022 y 2023, sigue siendo un desaf\u00edo persistente en muchas econom\u00edas. Los precios de la energ\u00eda y los alimentos, algunos altamente sensibles a choques geopol\u00edticos, a las condiciones clim\u00e1ticas extremas y a las tensiones en las cadenas de suministro, se mantienen presiones alcistas que dificultan el retorno a los objetivos de inflaci\u00f3n del 2\u202f% establecidos por la mayor\u00eda de los bancos centrales. La inflaci\u00f3n actual subyacente es m\u00e1s resistente, particularmente en servicios y bienes importados de consumo, lo que sugiere que el proceso de normalizaci\u00f3n de precios ser\u00e1 m\u00e1s lento y complejo de lo inicialmente se anticip\u00f3.<\/p>\n<p>Ante este escenario, los principales bancos centrales del mundo, como la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos y el Banco Central Europeo (BCE), podr\u00edan optar por mantener las tasas de inter\u00e9s en niveles elevados durante un per\u00edodo prolongado. Si bien esta estrategia busca anclar las expectativas inflacionarias y consolidar la credibilidad de la pol\u00edtica monetaria, tambi\u00e9n conlleva riesgos significativos, como ser\u00eda el fren\u00f3 a la inversi\u00f3n y el consumo, aspectos que tendr\u00edan un impacto negativo en el crecimiento econ\u00f3mico, lo que generar\u00eda un agravamiento de la sostenibilidad de la deuda p\u00fablica y privada de las principales econom\u00edas del mundo y principalmente de la insostenible deuda de Estados Unidos, especialmente en pa\u00edses con altos niveles de apalancamiento o monedas vulnerables. En este contexto, el equilibrio entre controlar la inflaci\u00f3n y evitar una recesi\u00f3n se ha vuelto uno de los mayores desaf\u00edos de la pol\u00edtica econ\u00f3mica contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>Estos factores impulsan a tres fuerzas interrelacionadas que permite comprender c\u00f3mo se est\u00e1 transformando la econom\u00eda internacional. En primer lugar, la fragmentaci\u00f3n del comercio internacional que contin\u00faa generando una incertidumbre constante ante los cambios de pol\u00edtica de la administraci\u00f3n Trump que est\u00e1 utilizando est\u00e1 herramienta de pol\u00edtica econ\u00f3mica como arma de negociaci\u00f3n con pa\u00edses con los cuales manifiestas conflicto, sumado a una actitud intervencionista que obliga al uso de fuerza militar para obtener resultados cuando los procesos de negociaci\u00f3n fallan. El segundo factor es la escalada de conflictos geopol\u00edticos y la creciente competencia por recursos cr\u00edticos, que tambi\u00e9n se relaciona con las barreras comerciales que se est\u00e1n imponiendo, pero que van m\u00e1s all\u00e1 y abarca la producci\u00f3n y control de insumos cr\u00edticos para bienes estrat\u00e9gicos, la prueba m\u00e1s reciente de esta escalada es la acci\u00f3n militar contra Venezuela para controlar sus reservas de petr\u00f3leo. Pero tambi\u00e9n, la disputa por las tierras raras, el conflicto entre Estados Unidos y China por su acceso, es otro ejemplo de estos problemas que lastra la econom\u00eda en la actualidad. Por \u00faltimo, el tercer factor, no menos importante, es la soluci\u00f3n de la problem\u00e1tica energ\u00e9tica. El crecimiento tecnol\u00f3gico y principalmente la inteligencia artificial, los centros de datos y el desarrollo de las plataformas, genera un incremento de la demanda de energ\u00eda. Sobre esto, las grandes potencias econ\u00f3micas mundiales est\u00e1n apostando por modelos distintos. China conf\u00eda en la innovaci\u00f3n y su propuesta de energ\u00eda solar. Rusia por la energ\u00eda nuclear reciclable, sin contaminantes. La Uni\u00f3n Europea por la reconversi\u00f3n de energ\u00edas alternativas verdes y Estados Unidos por profundizar sus mecanismos de extracci\u00f3n de las fuentes tradicionales, tomando en cuenta que uno de sus principales sectores econ\u00f3micos lo constituye las empresas petroleras, las m\u00e1s grandes del mundo. Esto en su conjunto est\u00e1n redefiniendo las reglas de la globalizaci\u00f3n y amplificando los riesgos a la baja para el crecimiento, por las fricciones que crea, por las disputas que genera el acceso a los recursos vitales para cada estrategia y por la disputa de una hegemon\u00eda econ\u00f3mico en disputa.<\/p>\n<p>Pero no es la globalizaci\u00f3n que conocemos, la que se est\u00e1 fragmentando. Es una especie de reglobalizaci\u00f3n cuyas caracter\u00edsticas principales se explican por la fragmentaci\u00f3n comercial que ha provocado la pol\u00edtica arancelaria y la destrucci\u00f3n del sistema multilateral de comercio internacional. Se menciona que existe una descooperaci\u00f3n (decoupling) o desacoplaci\u00f3n estrat\u00e9gica entre Estados Unidos y China, las dos econom\u00edas m\u00e1s grandes en la actualidad. Este proceso va m\u00e1s all\u00e1 de las tensiones arancelarias y se manifiesta en restricciones a la inversi\u00f3n cruzada en sectores cr\u00edticos y controles a la exportaci\u00f3n de tecnolog\u00eda avanzada, llegando incluso a disputar el privilegio que tiene Estados Unidos con el d\u00f3lar como moneda de valor mundial.<\/p>\n<p>Paralelamente, se observa una aceleraci\u00f3n en la formaci\u00f3n de bloques comerciales regionales y alianzas basadas en criterios geopol\u00edticos. La Iniciativa de la Franja y la Ruta de China es un ejemplo paradigm\u00e1tico, creando una esfera de influencia econ\u00f3mica alternativa, que al final tambi\u00e9n puede ser un factor contrahegem\u00f3nico, como ser\u00eda la consolidaci\u00f3n de la esfera pol\u00edtica y econ\u00f3mica de los pa\u00edses BRICS. La consecuencia directa es una reconfiguraci\u00f3n forzada de las cadenas de suministro globales, que pasan de priorizar la eficiencia y los costes bajos a buscar la resiliencia y la seguridad. Las empresas se ven obligadas a \u00abdeslocalizar\u00bb o diversificar sus proveedores, lo que incrementa los costes operativos y presiona al alza la inflaci\u00f3n a medio plazo, pero es una medida para superar la dependencia del mercado consumidor m\u00e1s grande ubicado en Estados Unidos, dadas las restricciones impuestas, que a pesar de ello, seguir\u00e1 siendo uno de los principales objetivos de acceso del intercambio comercial.<\/p>\n<p>Este proceso ha estado marcado por la proliferaci\u00f3n de focos de tensi\u00f3n en puntos neur\u00e1lgicos del comercio mundial que han introducido un alto grado de incertidumbre sist\u00e9mica. Los conflictos en Ucrania, Oriente Medio y las tensiones en el Estrecho de Taiw\u00e1n y ahora la agresi\u00f3n a Venezuela, tienen el potencial de interrumpir abruptamente flujos cr\u00edticos de energ\u00eda, alimentos y componentes tecnol\u00f3gicos. Taiw\u00e1n, por ejemplo, es una pieza central para la industria global de semiconductores; cualquier disrupci\u00f3n en el estrecho no solo ser\u00eda un evento geopol\u00edtico de primer orden, sino tambi\u00e9n un shock de oferta para la econom\u00eda digital mundial. Estos conflictos no solo afectan el comercio, sino que tambi\u00e9n generan una aversi\u00f3n al riesgo entre los inversores, congelando proyectos de inversi\u00f3n a largo plazo en regiones inestables y aumentando las primas de riesgo a nivel global. La geopol\u00edtica se ha convertido as\u00ed en un factor determinante y fundamental de la confianza econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Estos conflictos se manifiestan o afectan la transici\u00f3n energ\u00e9tica y la digitalizaci\u00f3n econ\u00f3mica. La demanda de minerales cr\u00edticos como el litio, el cobalto y las tierras raras, esenciales para la fabricaci\u00f3n de bater\u00edas, veh\u00edculos el\u00e9ctricos y equipos tecnol\u00f3gicos, sin mencionar algunos productos tecnol\u00f3gicos utilizados en el armamento moderno, pueden generar tensiones comerciales y enfrentamiento geopol\u00edticos que puede afectar el crecimiento econ\u00f3mico. Esto porque la oferta de estos recursos est\u00e1 altamente concentrada en pocos pa\u00edses, creando una intensa competencia geoecon\u00f3mica por asegurar el suministro. Esta din\u00e1mica no solo ejerce una presi\u00f3n alcista persistente sobre los precios, sino que tambi\u00e9n genera nuevos vectores de conflicto y dependencia estrat\u00e9gica. Los intentos por diversificar las fuentes de abastecimiento chocan con los largos plazos de desarrollo de nuevos proyectos mineros y con crecientes tensiones socioambientales. La seguridad de recursos se consolida, por tanto, como un pilar de la seguridad nacional y un posible catalizador de fricciones comerciales y pol\u00edticas entre las grandes potencias que tendr\u00e1n repercusiones en el desarrollo de las econom\u00edas en los pr\u00f3ximos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Existe, por lo tanto, una encrucijada cr\u00edtica para el 2026. Por un lado, la tecnolog\u00eda de inteligencia artificial y la biotecnolog\u00eda, ofrecen un potencial sin precedentes para impulsar el crecimiento y resolver desaf\u00edos complejos. Por el otro, este progreso se ve amenazado por viejos y nuevos fantasmas, como la inflaci\u00f3n persistente, los conflictos geopol\u00edticos, la fragmentaci\u00f3n comercial, y una transici\u00f3n energ\u00e9tica costosa. Todos estos aspectos pueden afectar el desarrollo de la inteligencia artificial y tener repercusiones en todos los sectores productivos.<\/p>\n<p>Esto porque la tecnolog\u00eda, y muy especialmente la inteligencia artificial, se ha convertido en uno de los principales motores del crecimiento econ\u00f3mico de Estados Unidos y de su reconversi\u00f3n industrial y de servicios. A diferencia de otras econom\u00edas avanzadas que enfrentan estancamiento o desindustrializaci\u00f3n, Estados Unidos ha logrado mantener un dinamismo econ\u00f3mico notable, impulsado por un ecosistema innovador \u00fanico que se expresa a trav\u00e9s de universidades de clase mundial, capital de riesgo abundante, marcos regulatorios flexibles y una cultura empresarial orientada al riesgo con una proyecci\u00f3n a escala global. En este contexto, la inteligencia artificial generativa y otras tecnolog\u00edas de vanguardia, como la computaci\u00f3n en la nube, los semiconductores de \u00faltima generaci\u00f3n, la computaci\u00f3n cuantica y los sistemas de automatizaci\u00f3n avanzada, han reactivado la productividad en sectores clave, desde servicios financieros hasta manufactura, log\u00edstica y entretenimiento.<\/p>\n<p>Las grandes empresas tecnol\u00f3gicas, como Microsoft, Google, Amazon, Meta y NVIDIA, han liderado una ola de inversi\u00f3n sin precedentes en infraestructura digital, centros de datos y talento especializado. Esta apuesta no solo ha elevado sus propias valoraciones burs\u00e1tiles, sino que ha generado efectos multiplicadores en toda la econom\u00eda, generando una mayor demanda de energ\u00eda, construcci\u00f3n de infraestructura digital, creaci\u00f3n de empleos altamente calificados y atracci\u00f3n de capital extranjero. Seg\u00fan estimaciones del Bureau of Economic Analysis (BEA) y de la Reserva Federal, la contribuci\u00f3n de los sectores intensivos en conocimiento y tecnolog\u00eda al PIB estadounidense ha superado el 30% en 2025, con un crecimiento anual significativamente por encima del promedio nacional.<\/p>\n<p>Sin embargo, este modelo no est\u00e1 exento de riesgos. La concentraci\u00f3n del crecimiento en unos pocos actores tecnol\u00f3gicos y regiones (como el corredor Boston-Nueva York o la Costa Oeste) agrava las desigualdades regionales y sociales. Adem\u00e1s, los beneficios de la IA a\u00fan no se han traducido plenamente en ganancias generalizadas, ni se puede afirmar que han producido un incremento de la productividad laboral que compense las inversiones que se realizan en este sector. Ya se habla de que existe una burbuja financiera alrededor de la IA que puede estallar en poco tiempo. Si bien la IA sostiene el crecimiento actual, su sostenibilidad a largo plazo depender\u00e1 de la capacidad del pa\u00eds para difundir estas tecnolog\u00edas m\u00e1s all\u00e1 del n\u00facleo tecnol\u00f3gico, modernizar la educaci\u00f3n y la formaci\u00f3n profesional, y establecer marcos regulatorios que equilibren innovaci\u00f3n, competencia y protecci\u00f3n de derechos, m\u00e1s exportar dicho modelo de negocios al resto del mundo para que lo adopte, consuma y depende de esos servicios tecnol\u00f3gicos que esas grandes empresas ofrecen. Sin ello, el crecimiento no ser\u00e1 sostenido.<\/p>\n<p>El gran desaf\u00edo de los pr\u00f3ximos a\u00f1os ser\u00e1 gestionar esta dualidad. El \u00e9xito depender\u00e1 de la capacidad de los gobiernos y las instituciones para fomentar la innovaci\u00f3n mientras construyen resiliencia frente a los shocks, cierran las brechas de desigualdad, tanto la digital y econ\u00f3mica, como la social, y establecen un marco de cooperaci\u00f3n global que evite una fragmentaci\u00f3n irreversible. La resiliencia econ\u00f3mica futura ya no se medir\u00e1 solo por el crecimiento del PIB, sino por la habilidad para navegar esta compleja y simult\u00e1nea transformaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, geopol\u00edtica y social.<\/p>\n<p>En resumen, las perspectivas econ\u00f3micas para 2026 se perfilan en un escenario de crecimiento d\u00e9bil, altamente heterog\u00e9neo y rodeado de riesgos sist\u00e9micos. Si bien la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, especialmente en inteligencia artificial, biotecnolog\u00eda y digitalizaci\u00f3n, ofrece un ancla de dinamismo, particularmente en econom\u00edas como la de Estados Unidos, su impacto sigue siendo desigual y no compensa del todo las presiones contractivas que enfrenta el resto del mundo. La inflaci\u00f3n persistente, combinada con tasas de inter\u00e9s elevadas, seguir\u00e1 limitando el consumo y la inversi\u00f3n en muchas regiones, mientras que la fragmentaci\u00f3n geopol\u00edtica y las tensiones comerciales continuar\u00e1n distorsionando las cadenas globales de suministro y elevando los costos operativos.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, pa\u00edses importantes de la Uni\u00f3n Europea, enfrentan una combinaci\u00f3n cr\u00edtica de estancamiento industrial, transici\u00f3n energ\u00e9tica incompleta y debilidad demogr\u00e1fica, lo que reduce su capacidad de contribuir al crecimiento global. En este contexto, la econom\u00eda mundial corre el riesgo de caer en una desaceleraci\u00f3n prolongada, con un PIB global que podr\u00eda incluso contraerse, seg\u00fan algunas proyecciones como la que realiza la Unidad de Inteligencia de la revista The Economist. No obstante, la resiliencia mostrada hasta ahora, junto con los avances tecnol\u00f3gicos disruptivos, sugiere que, aunque el crecimiento ser\u00e1 m\u00e1s lento y vol\u00e1til, tambi\u00e9n podr\u00eda sentar las bases para una reconfiguraci\u00f3n estructural m\u00e1s sostenible a mediano plazo. La clave estar\u00e1 en la capacidad de los gobiernos y las instituciones multilaterales para gestionar los riesgos, coordinar pol\u00edticas y aprovechar las oportunidades que emergen de esta transformaci\u00f3n profunda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Mario Rodr\u00edguez La econom\u00eda mundial muestra una resiliencia notable a pesar de las diversas crisis que han afectado a los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados en los \u00faltimos a\u00f1os. 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