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Balance negativo

La CICIG se marcha del país y la derecha celebra.

La justicia formalmente ciega, se decantó por el lado oscuro de la fuerza y la corrupción.

El presidente logró salvar a su hijo y su hermano de un castigo merecido y de forma rotunda e inequívoca sellaron la cooptación del sistema de justicia a favor de los poderosos.

La democracia se concretó formalmente en las elecciones y permitió el triunfo del candidato más confiable para los poderes corruptos, quién tiene la misión de preservar y consolidar el sistema de cooptación.

La continuidad de las políticas económicas y de captura de la economía seguirá, pero ahora, con un presidente autoritario dispuesto a todo para moldear el disgusto social que pueda oponerse a tal propósito y una cúpula empresarial más dogmática y cavernaria que antes.

El gigante que despertó en el 2015 y que se movilizó por plazas y calles del país, se quedó dormido antes de tiempo y ahora se encuentra invernando el sueño de los justos.

La fe, que se utilizó a favor de la impunidad y en respaldo de los corruptos, permitirá gobernar este país gracias a la manipulación que hacen los pastores de la prosperidad y la impunidad, que abiertamente se han sumado en favor del dinero, la cooptación y el poder.

La CICIG es historia, dijo alto y fuerte el nuevo presidente Alejandro Giammattei, ratificando el triunfo de la corrupción y la cooptación como un logro inequívoco del poder.

Un balance perverso que nos regresa al peor pasado posible.

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