Banderas blancas y rojas

por | mayo 2, 2020

El Primero de Mayo ha sido atípico en todo el mundo. Sin marchas reivindicativas ni movilizaciones masivas, las protestas de los trabajadores se centraron en la situación provocada por la pandemia y las medidas adoptadas por los gobiernos para afrontar esa crisis.

Las banderas blancas es una clara señal de la desesperación que existe en un alto porcentaje de la población que vive en la informalidad, sobre viendo a la falta de oportunidades y de empleo. Pobreza siempre ha existido en este país, en toda su historia.

El gobierno por su parte no considera que ese sea el problema. El propio presidente en forma por demás despectivo llamo “acarreados” a las personas que salen con bandera blanca.

El coronavirus no tiene la culpa de la pobreza, el desempleo y la marginación social que vive la sociedad guatemalteca desde hace años. La crisis de los servicios de salud es histórica por las políticas neoliberales que se han implementado. Lo que si hace el Covid-19 es situarnos en una situación diferente.

La vieja pobreza ahora convive con la nueva, la generada por el mismo esquema de marginación. La emergencia sanitaria que hoy se vive en el mundo tiene mucho que ver con el desmantelamiento de los servicios públicos. La precariedad de los hospitales, el abandono de la gestión del estado, la desidia y la corrupción ha generado una situación insostenible en Guatemala, que una pandemia nos pone en desventaja para afrontar esa situación.

Las banderas blancas que ondean por todo el país, es un fiel reflejo del fracaso del modelo económico, de la élite política y empresarial corrupta que se aferra al mismo esquema de explotación. La lucha de los trabajadores por una mejor sociedad, a pesar del toque de queda y el distanciamiento social, es ahora más necesaria que nunca.