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Corrupción y democracia

67807_578256988865848_130409477_nUna amiga me cuenta que después de tres años buscando empleo, un conocido le ofreció “chance” en el ministerio de desarrollo social. Aceptó de inmediato.

Entre alegre y confundida me confiesa que recibe tres mil quetzales al mes, pero como dijo la vice “es mejor eso a nada”.

De inmediato me aclara con bastante ingenuidad y enojo: el contrato que firme dice que mis honorarios son de Q24,800.00 y sobre ese monto facturo, asegura. Agrega, “cuando me ofrecieron el trabajo acepte esa situación. Alguien de más arriba se queda con el resto”, concluye resignada.

De pronto me viene a la mente los lujos obscenos que la vida les deparo a los “junior” de la vice, gozando en pleno carnaval de Brasil, mientras su madre es “bendecida” por otro iluminado estafador de almas. Son los caprichosos lujos que compra la corrupción.

Parafraseando a Ricardo Arjona podría decirse que en ambos lados del poder político se hacen buenos negocios.

La pérdida de la moralidad se expresa a diario a través de los cínicos actos de los ladrones llamados políticos, que como fieles actores del cinismo, pronto nos pedirán el voto  para continuar perpetuando la corrupción, perdón; digo la democracia, en este país de corruptos.

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1 comentario


  1. // Responder

    Totalmente de acuerdo con su reflexión política.El problema de fondo que tenemos como sociedad es que las masas no tienen la educación deseada para poder analizar lo que esta sucediendo en el país. Entonces el asunto es como nosotros como sociedad civil podemos llevar a cabo un proceso de cambio?

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