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Crónica #1

Tomado de Twitter

Más tarde, por la radio se escucha que las primeras personas dispuestas a votar están esperando que abran los centros de votación. De camino paso por un centro de votación y no es cierto. Quizás estén los fiscales de mesa, pero gente esperando votar, casi no hay.

Por el twitter le doy seguimiento al asunto. Disturbios una noche antes en Santa Cruz Mulua, mi tierra.

Me temo lo peor cuando leo que el Tribunal Supremo Electoral reconocer que teme por su resolución a favor del partido de Baldizón y que la Corte Suprema de Justicia no conoció el antejuicio contra Barquín el vice del Líder.

Me convenzo que las votaciones no van a solucionar nada.

En la tele hay tertulia. De esas que lo duermen a uno, con lugares comunes y referencias a un nacionalismo ramplón, digno de la selección nacional de fútbol.

A todo esto me preguntó ¿dónde tengo que votar?. Visitó el sitio del TSE y resulta que no funciona. Buena víspera.

El dilema de muchos se sintetiza así: votar por el menos malo, nos hace malos a nosotros; votar por los mismos, nos hace cómplices; votar por un cambio, cuando ellos no quieren cambiar nada, nos hace tontos.

En la tortillería, la gente ignora por completo a quién está votando, aparte de presidente y alcalde, las otras papeletas pueden servir para ir al baño, dice una señora.
La discusión sobre la utilidad de las elecciones tiene varias aristas. Unas más absurdas que otras. A todos les preocupa encarar la realidad social en que vivimos.

Para doña Tina, la democracia es un municipio de Escuintla dónde nació su sobrina.

Los cálculos, las encuestas y toda la verborrea dicha antes del conteo, será historia. Por eso haz lo que quieras, que las cosas van a cambiar con o sin tu voto.

Foto tomada de Twitter

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