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El cinismo no tiene fronteras

Jimmy Morales participó en la reunión del grupo de Lima, con gobiernos que auspician una intervención militar contra Venezuela. Su reunión con Guaido y su diatriba contra Bachelet y Naciones Unidas nos deja una instantánea de lo absurdo de su mandato.

Él lo considera una muestra de su éxito. Pero solo es, una prueba más de su fracaso. Su soberbia lo llevó a despotricar contra una nación soberana y su discurso sobre la defensa de la soberanía que dijo defender, lo desnudo como el más cínico entre los presentes.

Su tribulación a favor de la “ayuda humanitaria” para Venezuela esconde la sumisión de su gobierno a los designios de Trump. Se volcó como loco agradeciendo el soporte y apoyo que recibe del gobierno norteamericano para mantener su impunidad. Por eso a nadie sorprende su despliegue de falsedades.

Al final fue el invitado incomodo, que hasta el propio Guaido, otro impresentable como él, sintió que, en lugar de sumar, le resto.

Morales y su canciller fueron de comparsas baratas. Para la foto, para hacer bulto y generar risas entre tantos tramposos y cínicos, pues en esas circunstancias la vergüenza siempre es colectiva, aún y cuando los usos sociales llamen a simular un poco de decoro en situaciones de emergencia social como la que vive el pueblo venezolano.   

Es gente que, obcecada para evitar la justicia, no ve más allá de sus narices. Y ahora, en el plano internacional, poco le importa lo que puede significar en vidas y sufrimiento humano, una intervención militar contra Venezuela, sí su único interés es y ha sido, salvar el pellejo.

En resumen, al balance de su gestión solo se le podemos llamar fracaso.

Fotografías tomadas del portal del gobierno de Guatemala.

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