by

La banalidad del mal.

La última investigación presentada por CICIG y el MP sobre la cooptación del Estado y la corrupción existente en los altos cargos políticos y empresariales nos deja una secuela de horror que confirma el grado en que estos personajes estaban involucrados en actos de corrupción y del por qué han accionado en contra del Comisionado y la CICIG para evitar a la justicia.

Los sobornos que recaudaba Gustavo Alejos pararon en una cuenta bancaria cuyo beneficiario es Manuel Espina, el flamante embajador guatemalteco en Estados Unidos. El mismo que activo sus redes y contactos con líderes religiosos para frenar el trabajo de la CICIG y obtener respaldo para que fuera expulsada del país. La acción de ese millonario cabildeo para desacreditar el trabajo del Comisionado y de la CICIG no era más que una pantalla para evitar que sus “negocios corruptos” se conocieran.   

Cómo quedan sus interlocutores al saber la forma en que fueron utilizados, manipulados y desinformados. La vergüenza que deberían sentir los líderes evangélicos involucrados en dicha cruzada, debe perdurar en el tiempo, para evitar que personas faltas de escrúpulos se aprovechen de la buena fe para obtener beneficios personales espurios.

Todos estos corruptos actuaron acorde a sus instintos. Primero normalizaron la corrupción. Luego construyeron un discurso de odio, descalificación y racismo para justificar su accionar, llenándose la boca de nacionalismos baratos y discursos religiosos, aupados con posturas anti comunistas. Cooptaron a todo aquel que pudieron cooptar y convirtieron su cruzada en favor de la corrupción y la cooptación del Estado en una prioridad que les brindó beneficios económicos y negocios futuros.

El presidente en su afán para salvar su pellejo, no buscó aliados, sino implicados en los mismos problemas en los que estaba y se encontró con verdaderos compinches para continuar con la impunidad perpetua con toda la desfachatez del mundo. Jimmy Morales fue y sigue siendo el último eslabón de la cadena del mal. Pero sus fechorías se quedan cortas, al conocer lo que hicieron sus cómplices. Basta con ver que este señor, hasta la orden del Quetzal recibió.

Fotografías CMI Guate.

Facebook Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.