La diversidad de estrategias para enfrentar al Covid-19

por | mayo 23, 2020

Las estrategias adoptadas por los países para afrontar la pandemia del Covid-19 ha sido distintas y variadas. Los resultados también.

Suecia apostó por una política menos restrictiva, para lograr la inmunidad del grupo y no dañar la economía. El epidemiólogo Anders Tegnell, encargado de esa política expresó que en Estocolmo se comenzó a ver los efectos al considerar que el 20% de la población de la capital sueca es inmune al coronavirus. Sin embargo, los datos desmienten esa afirmación. Un estudio sueco dice que solamente el 7% de la población ha logrado generar anticuerpos para la enfermedad. Por eso se le acusó de jugar a la ruleta rusa con las muertes, dado que Suecia tiene la tasa más alta de fallecidos por cada millón de habitantes, incluso superior a la de Estados Unidos.

Boris Johnson, el primer ministro del Reino Unido esgrimió los mismos argumentos sobre la inmunidad del grupo hasta antes de contagiarse, pero ante el inminente peligro que significó esa medida, dio marcha atrás para evitar que la enfermedad se extendiese. Aceptó con frustración el bloqueo, según informa la BBC. Se dijo que se confiaba en el buen sentido del pueblo británico, pero esto no sucedió y las muertes se incrementaron.

En el otro extremo se encuentra Corea del Sur, un país afectado al inicio de la pandemia que supo contralar la propagación a través de localizar a las personas infectadas y los focos de contaminación, reaccionando con rapidez para volver a la normalidad con un sistema de rastreo de posibles contagios utilizando la tecnología, lo que les dio buen resultado.

En América latina, los dos países que no tomaron en cuenta las advertencias de la Organización Mundial de la Salud fueron Brasil y México. Ambos son los que más contagios registran después de Estados Unidos. Bolsonaro incluso llegó a llamar “mierdas” a los gobernadores que no acataron su orden de levantar el confinamiento y continuar con la “normalidad”. El manejo de la crisis lo ha enfrentado con otras autoridades del país, lo que ha provocado cierta inestabilidad política. Su manejo de la crisis no solo ha sido erróneo y ha causado muchas más muertes de lo esperado, también ha generado malestar entre la población.

López Obrador por su parte reacciono cuando ya el virus estaba extendido en todo el territorio mexicano. Pero a diferencia de Bolsonaro, la mayoría de mexicanos aprueba el manejo de la crisis por parte de su presidente. Ha logrado apoyo de varios países y ampliado los servicios de salud brindado atención médica a los enfermos de manera adecuada, a pesar de una feroz campaña de la derecha en contra de la gestión del mandatario, la mayoría de mexicanos respalda por el momento su labor.

Perú adopto la cuarentena y extendió la emergencia sanitaria por cinco períodos consecutivos, pero eso no logro frenar los contagios. Las medidas implementadas tienen muchas similitudes con Guatemala. Algunos aspecto que explican el fracaso de las medidas están en que existe un sector informal que necesita salir a ganarse la vida, por las condiciones económicas en que se encuentran. Eso provoco aglomeraciones en los mercados, afectó la logística del abastecimiento y generó colas innecesarias en algunos comercios, bancos y lugares públicos. Perú es el tercer país con mayor número de contagios en América Latina.

En Guatemala la estrategia ha sido ambigua. Se cerro parcialmente las ciudades, con pocas pruebas y rastreando a los posibles portadores al inició, pero cuando los casos comenzaron a desbordarse, toda la estrategia se desvaneció. El cierre intempestivo generó los mismos problemas que en Perú, con mercados llenos de gente, colas en los bancos y tiendas, y con mayor frecuencia anuncios de las empresas sobre contagios entre sus trabajadores.

El incremento de los casos positivos ha llevado al colapso de los hospitales temporales, principalmente el del Parque de la Industria y el de Quetzaltenango, dos de las regiones con el mayor número de casos reportados. A esto se le suma el manejo administrativo de las compras de insumos y la errática dirección en ese sentido, lo que agrava el problema.

En los últimos días se incremento el número de pruebas y los casos positivos también se fueron para arriba. Los escasos recursos con que se cuenta juegan en contra de la contención de la enfermedad. El malestar de los médicos y personal sanitario ha ido creciendo. Las instituciones han sido desbordadas y se reporta ya, la muerte de una enfermera por Covid-19. Los hospitales nacionales Roosevelt y San Juan de Dios, así como los del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social IGSS que fueron habilitados para estos casos se han llenado de pacientes y el hacinamiento ha generado un colapso parcial de dichos centros.

En los últimos días el presidente Giammattei n nombró como jefe de la comisión contra el Covid-19 al renombrado médico epidemiólogo Edwin Asturias que actualmente trabaja en Estados Unidos. De inmediato la derecha más rancia lo acuso de tener un “sesgo ideológico” y puso en duda su idoneidad para el cargo.

Ayer el presidente convocó a líderes de la sociedad civil para discutir el desarrollo de las medidas. Aún no se tiene certeza del alcance de dichas conversaciones, lo cierto es que hay preocupación en la ciudadanía por el incremento de los casos y muchas presiones para que las medidas por adoptar no afecten más a la economía.

 

Fotografía tomada de Facebook