La nueva virtualidad educativa

La crisis del Covid 19 está afectando la vida de las personas en todo el mundo y ha logrado transformar las rutinas y los espacios cotidianos de las familias y las instituciones.

Uno de los cambios más radicales se vive en el sistema educativo. La expansión del coronavirus provocó el cierre de las escuelas, institutos y universidades, generando de manera obligada y bastante improvisada la expansión de la virtualidad educativa.

El país aún no está preparado para este cambio, ni por la forma en que se realiza, ni por la situación de exclusión social y segmentación educativa que tiene el sistema educativo guatemalteco.

Pero por la crisis, todos estamos obligados a dar ese paso adelante, con más prisa e improvisación que de costumbre, hay que organizar sobre la marcha los cursos virtuales, la transformación de la planificación curricular a la nueva situación y la aplicación de técnicas didácticas distintas para captar la atención de nuestros estudiantes, que vista las cosas nos llevan ventajas al ser nativos digitales.

Muchos maestros están en la vanguardia en estos momentos en la innovación educativa. Otros a pesar de su desconocimiento en el uso de las herramientas virtuales, hacen el esfuerzo para no perder el vínculo con sus estudiantes. Lo más importante es que los maestros se están integrando a la nueva realidad. Nos guste o no, el mundo digital nos desborda y condiciona en todos los aspectos.

Tarde o temprano las destrezas digitales que forman parte de los currículos educativos, se tenían que desarrollar y está crisis nos ha dado esa oportunidad. Ahora y de aquí en adelante, las herramientas virtuales serán parte de nuestras vidas para bien o para mal. En nuestro trabajo o en nuestra cotidianidad debemos contar con ellas, pues nada será como antes, pero estamos seguros que muchas cosas serán virtuales.

También hay que comprender y reflexionar que la educación a distancia no es una panacea, y su necesaria incorporación y generalización no debe nunca suplantar la educación presencial. Por muchos motivos, pero principalmente porque para educar hay que relacionarse. Y para ello hay que estar disponible en comunidad, ya que la educación exige comunicación, afecto y empatía de ambos lados, para que la palabra se escuche, se comparta, se comprenda y se cuestione la realidad en que vivimos y nos relacionamos, por eso es necesaria la comunidad.

La educación continua siendo una fuente de inspiración para todos.

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