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La selección es el reflejo del sistema cooptado

Walter Claverí fue despedido como seleccionador del equipo nacional de fútbol. Antes de irse dijo cosas que todos sabemos, pero también calló otras, que también son del conocimiento general. Este sistema está podrido, con intervención y sin ella.

Los jugadores no tienen altura y cancha internacional, los entrenadores solo planifican el próximo partido, los dirigentes buscan réditos inmediatos, los patrocinios en lugar de ayudar corrompen, los equipos son todo, menos clubes deportivos y los estadios son potreros y en muchos casos, ni eso. Así es imposible pensar en algo grande. Y por eso la queja, con razón, del ex entrenador nacional.

Sin embargo, muchos aficionados, incluso yo, pienso que la culpa de este proceso de selección la tiene Walter Claverí. Su esquema no sirve para nada. Sus convocados no dan la talla para selección nacional y nunca se pensó en el futuro, sólo en los resultados, que no llegaron si quiera a ser mediocres. Y de todo eso, él es responsable.

Sin embargo, el despido de Claverí es la solución fácil. El nuevo entrenador tendrá los mismos problemas que el anterior y que han tenido todos los que han pasado por ese puesto. Los jugadores que dispondrá son los mismos. Los esquemas pueden variar, las tácticas también, pero en la competencia, las distancias entre nuestro fútbol y el resto del área comienzan a ser abismales. Vamos a seguir perdiendo, igual que antes. Ojalá se logre perder sin hacer el ridículo, que al final es como siempre hemos perdido.

El problema de fondo del fútbol guatemalteco es político y tiene que ver con los esquemas corruptos que también afectan a todo el sistema. Pero el resultado de todos estos asuntos se refleja claramente en los jugadores. La selección pierde, porque los jugadores son malos futbolistas. Es patético reconocer una obviedad, pero basta observar el desarrollo de otras ligas, como Costa Rica y Panamá, por ejemplo, para comprender que nuestro fútbol y nuestros deportistas están estancados, esperando un milagro, sin darse cuenta que para cosechar triunfos hay que sembrar. Y aquí la tierra fértil se la apropiaron los vividores.





Fotografía tomadas del portal de la Fedefut
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