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Las elecciones y la corrupción

Después del 2015, cuando una multitud se echó a la calle para demandar el fin de la corrupción y la impunidad, la energía de la gente fue decayendo poco a poco y los afectados por aquel proceso retomaron el control de la situación y revirtieron todo lo logrado por el MP y la CICIG en esos años.

En estas elecciones, resulta evidente que la corrupción y los corruptos han hecho metástasis, tomando la delantera, generando hasta cierta simpatía y aferrándose al pacto corrupto con uñas y dientes. Para lograr eso han activado sus tentáculos en todos los organismos del Estado.

La consolidación de las élites corruptas en la vida política del país ha contado con la bendición de los poderes, empresariales, militares, el narco y la embajada gringa. Por eso, el clientelismo, la financiación irregular y las tranzas electorales continúan ante la pasividad, y a veces complicidad, del tribunal electoral.

A la eliminación parcial de la CICIG contribuyó la nueva jefa del Ministerio Público. Lo hizo asumiendo un modo vigilante al principio, para decantarse posteriormente por el lado oscuro de la ley.

Retomar el control institucional de instancias claves dentro del sistema de justicia ha permitido lo que comenzó como una defensa del presidente, se convierta en una unidad de acción, cuyo objetivo principal es perfeccionar la cooptación del estado.

Ese aparato al que llaman pacto de corruptos, supo orientar sus esfuerzos para que cada uno de sus integrantes obtuviera beneficios a su propia conveniencia y generar así, en definitiva un triunfo rotundo a favor de la impunidad.

Ahora desafían al propio ciudadano y juegan con la desidia y su desinterés, manipulando a su sabor y antojo la información generada. Lo hacen con cinismo, sabedores que tienen, por el momento, la sartén por el mango.

En definitiva, la democracia no es ir a votar cada cuatro años. Es una toma de conciencia sobre la necesidad de conformar instancias de poder que realmente representen a la ciudadanía.

Por eso, la nueva conformación del congreso, el poder municipal y el ejecutivo, marcará el rumbo de la lucha contra la corrupción y el fin de la impunidad. Pero en la actualidad las cosas están cuesta arriba.

Si no hay movilización ciudadana y los ciudadanos visualizan el poder que tienen para elegir a los buenos, los mismos (corruptos de siempre) pueden a ganar de nuevo.

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