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Los emprendedores

El emprendimiento lo han convertido en moda. Lo hicieron de forma interesada, ante el colapso del empleo y la falta de salida que tiene el sistema capitalista al decrecimiento de la tasa de ganancia.

Es tal el asunto que la mayor parte de las universidades y ministerios de economía de diversos países han creado programas para incentivar al emprendedor.

En los últimos años nos han hecho creer que somos empresarios y debemos pensar como empresarios. Dejamos de ser asalariados, para convertirnos en gente de éxito, que trabaja duro y con talento para lograr sus fines y metas, según la propaganda difundida por sus impulsores.

Esa propuesta se basa en el individualismo, que convierta a la persona emprendedora en un héroe en potencia. Al emprendedor lo visten de empresario y al mismo tiempo de actor de cambio, una sutil contradicción que permite que los incautos asuman roles y posturas a favor de los explotadores.

El capitalismo de la producción, dio paso al capitalismo de la especulación en dónde lo más importante es la dinámica de consumo, y para hacer girar la rueda de la reproducción, se debe sumar a los asalariados sin ingresos, pero con ideas, los trabajadores deben convertirse en emprendedores sin capital, pero con ideas y entusiasmo.  

El modelo se basa en la teoría neoclásica del emprendedor (trabajador) individual, que, provisto con motivaciones egoístas, actúa racionalmente para salir adelante a través de perfeccionar al empresario que lleva dentro, al verdadero héroe de la sociedad, que no tiene capital, pero tiene ideas y emprende un camino que, así como lo puede llevar a la gloria, también lo lleva al fracaso en la mayoría de las veces.

Es una respuesta que surge del propio sistema, para salvarse de la crisis. Es la ideología neoliberal la que impulsa al emprendedor, como un protagonista de su propio destino, logrando con ello individualizar el trabajo, desdibujando las relaciones laborales sobre determinadas formas de explotación.

Es una metamorfosis del sujeto, que pasa de ser un desempleado a ser un empresario. Deja de vender su fuerza de trabajo y se convierte en un oferente mas de trabajo, un empresario en todo el concepto, pero sin capital.

Se crea una falsa consciencia y se niega las posibilidades de emancipación que genera el trabajo. El sujeto oprimido, usando las palabras de Foucault, se convierte en un sujeto empoderado, que reproduce el sistema, lo sustenta y sobre todo, trabaja en función de evitar que la crisis lo destruya.

Para diversos autores (Giddens y Sennett por ejemplo) el emprendedor es vista como el prototipo del ser humano moderno, que innova, que crea, que asume el riesgo y se busca la vida. Para otros autores (Bourdieu por ejemplo) no es más que una imposición neoliberal como respuesta al desempleo existente.

El emprendedor no es más que un pobre diablo que se convierte en un eterno aspirante a empresario neoliberal. Es un trabajador flexible, que busca ser competitivo, pero terminan siendo moldeable.

En otras palabras, es un trabajador por cuenta propia desclasado que reniega de los pobres, a quienes culpa por su pobreza y en su desarrollo al businessman, se convierte en enemigo del cambio social.

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