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Mutaciones de la crisis

En enero del 2017, el MP y la CICIG presentaron el caso “botín registro de la propiedad” en donde se involucraba al hijo y al hermano del presidente en simulación de eventos y apropiación de fondos públicos. A partir de ahí todo se precipitó y Jimmy Morales comenzó a trazar una línea de acción que lo llevó al 8 de enero del presente año a expulsar a Iván Velásquez del país. El trabajo de la CICIG se truncó, el pacto de corruptos se sintió a salvo y se soporto como pudo la situación.

Luego, el TSE convocó a elecciones y poco a poco el tema de la CICIG se fue diluyendo en los medios. Es el viejo truco de las elecciones, los votos salvan gobiernos, las urnas generan cambios, para que todo siga igual. Por eso, la preocupación principal ahora, es saber quién o quiénes podrán llegar al poder ejecutivo y legislativo y sobre qué bases se construyen los nuevos espacios de poder.

La crisis nunca se desactivo. Al contrario. La situación de corrupción y cooptación del Estado continua latente y es previsible que se profundice a raíz del triunfo parcial del pacto de corruptos. Las actuaciones de diputados, ponen al desnudo sus verdaderos intereses. El accionar del ejecutivo muestra sus negligencias, sus mentiras y su empeño para librarse de la justicia a través del rompimiento de la propia ley.

Las elecciones están pactadas para celebrarse a mitad del año. La primera etapa está por concluir y ya se avizoran batallas legales para permitir la participación de muchos impresentables e impedir otras candidaturas que puedan dar al traste con los planes corruptos de los mismos.

Pero los artífices de tanta desdicha, los Morales, Jovel, Degenhart y compañía han desaparecido de las esferas públicas y se dedican al apoyo de los suyos para la campaña, seguros que saldrán bien librados al momento de entregar el poder, si es que eso llega a suceder.

El error es pensar que las votaciones pueden salvar a alguien. O que, sobre el supuesto de ganar la derecha o la izquierda, las cosas van a cambiar, cuando las reglas del juego no han cambiado para nada y la crisis estará ahí, sin desactivarse pues ya lleva muchos años entre nosotros sin que hagamos nada por superarla.

En resumen, este año tenemos un gobierno derrotado e incapaz que frustró los planes anti corrupción que tanto anhela la población. Partidos políticos reciclados, con candidatos a dedo, también reciclados, que trabajan a toda marcha para consolidar la cooptación del Estado y preservar sus espurios intereses nos venderán una Guatemala irreal.

Actores de peso, como el CACIF y la Embajada de Estados Unidos, celebran que los problemas de fondo del país no se aborden, que todos centren sus intereses en las elecciones, como garantía de continuidad y preservación de sus propios intereses.

Esta crisis mutó, pero persistirá a pesar de las elecciones.  

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