Negligentes

por | junio 12, 2020

Por Mario Rodríguez Acosta

El sistema de salud se encontraba postrado, con crisis de precariedad y corrupción antes que se declarará la pandemia del Covid 19 a nivel mundial, esto fue el 11 de marzo. Lo que está sucediendo a partir de esa fecha es la defunción de un sistema que nunca logro ser funcional para los pobres y que ahora se encuentra colapsado totalmente.

Es una crisis del sistema neoliberal, del capitalismo corrupto de lo tuyo y lo mío, aupado con buenas dosis de avaricia y corrupción de los gobernantes, lo que ha provocado que hoy tengamos un vendaval de contagios, cuya situación por mucho que se diga, esta por empeorar.

Así lo dicen los propios médicos y lo confirma el Procurador de los Derechos Humanos, al comprobar que estamos al borde de la locura en los hospitales. Pero el gobierno se niega en reconocer que la conducción de la crisis es un fracaso total. La gente se muere por negligencia y la falta de insumos y equipo.

De acuerdo con la diputada Villagrán, del dinero asignado al hospital temporal del parque de La Industria, solo se ha gastado el 1,6%, o sea 1,2 millones de Quetzales. Para el hospital de Villa Nueva la ejecución está en 4.6% del total asignado. Dinero hay, pero no se gasta. ¿Por qué?

Mientras tanto, los médicos siguen reclamando mejores condiciones laborales, pago de salarios, dotación de insumos y equipo médico para poder trabajar. Algo que se requiere con urgencia, mientras los días pasan y las compras se posponen.

No creo que los doctores y las enfermeras mientan cuando expresan su preocupación por las condiciones en que trabajan. Se puede interpretar que los datos que dan las autoridades con parciales, debido a que no muestran una clara tendencia y se ven manipulados. Algunas cifras oficiales están incompletas o parcialmente procesados, como dijo el vice ministro en una oportunidad.

Desde el inicio, las informaciones han sido confusas por parte del ministerio y la presidencia. En la gente queda flotando la duda si en realidad el número de casos reportados es el correcto, si existe un subregistro y de cuanto será el dato verdadero. El descontento entre la gente es mayor, dado el miedo que provoca una situación del tal naturaleza y el ministro tampoco contribuye a mejorar esta situación.

Mucha gente no es consciente de lo que está en juego. La salud de todos se ve amenazada por varias pandemias al mismo tiempo. La que más se habla ahora es del coronavirus, pero la crisis económica que tenemos encima pronto nos hará hablar de la pandemia social. La gente con banderas blancas está al borde de la desesperación. Y otra, lentamente se está muriendo de hambre.

Y lo más injusto de esto, es que ahora si se tienen los recursos, no todos, pero por lo menos, no se puede decir que no tienen recursos, ya sea por vía del endeudamiento o por donaciones el estado ha logrado, por fin, contar con recursos para afrontar una crisis.

Por eso es raro que las autoridades se muestren tan optimista, pues, si todo marchará bien, seguro las cosas fueran distintas y los resultados fueran otros. Y la espera hacer que el tiempo sea más lento, el pesimismo más insidioso y el miedo más contagioso.

Lo que nos queda mientras tanto es determinar las culpas, pues al final, siempre es bueno individualizar las responsabilidades que se deben asumir para honrar las cruces causadas por el Covid-19. El gobierno se empeña en culpar a otros, claro está, sin asumir sus propios errores. Pero les guste o no, lo cierto es que han sido bastante negligentes en la conducción del estado de emergencia.

Esperemos que, para navidad, las cosas sean mejores.

Fotografía tomada de Twitter.