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Pobreza posmoderna

El otro día alguien me preguntó sobre la pobreza, la exclusión social y su relación con la posmodernidad. Pretendí dar una respuesta erudita, pero más que resolver dudas, generé confusión, cuando la respuesta pudo ser más simple: la realidad posmoderna ha invisibilizado a los pobres. Muestra la pobreza como anomalía que no tiene una sola causa y presenta al pobre como amenaza.

En la etapa posmoderna impera lo subejtivo, lo fragmentario y caótico, donde se construye una diversidad de mundos posibles. El posmodernismo interpreta la realidad desde el orden imperante con una óptica subjetiva, incapaz de formular una concepción global de la problemática. No se puede afirmar que el posmodernismo y el neoliberalismo son lo mismo, pero ambos pretenden legitimar una realidad muy particular.

La posmodernidad como filosofía, impone un relato deconstruyendo el problema social basando su argumentación en verdades relativas, pero excluyendo de dicha narrativa las ideas enmacipadoras, con lo cual genera un esceptisismo moral que permea los valores que definen los comportamientos culturales y sociales dentro del sistema capitalista.

Zizek dice que el rasgo definitorio de la sociedad moderna capitalista es la mercantilización de la experiencia. La cual se contruye a partir de los relatos que se convierten en hegemónicos en una sociedad. Pone de ejemplo la anécdota del obrero que sale de su casa al trabajo, mientras su esposa deja entrar el vecino. Este regresa a casa y encuentra a su esposa en la cama con el vecino. Le pide una explicación y la mujer responde indignada y con enojo le pregunta: del por qué regresó temprano. Al cambiar la temática la discusión es otra y el ofendido termina siendo el acusado.

Ejemplos de estos nuevos relatos se encuentran a diario. En Guatemala, se puede utilizar la resolución del juzgado de apelación en el caso de IGSS Pisa, que impone un relato diferente para enmascarar una realidad. Los acusados no obtuvieron beneficios económicos, por lo tanto son inocentes, según la resolución judicial. Dicha sentencia ignora a los muertos que produjo la acción corrupta, pero hacen prevalecer una supuesta verdad relativa y una parte de la sociedad la impone al resto. Los acusados se convierten en héroes de una maligna conspiración internacional.

El delirio de la opulencia hace que grupos sociales económicamente homogéneos, tengan  diversas posturas y tomen acciones diferentes antes problemas sociales concretos. Se pierde la identidad de clase y sobre todo, la convergencia en las soluciones globales.

El neoliberalismo económico impuso una visión del mundo intentando hacernos creer que el capitalismo es el futuro eterno de la humanidad. El posmodernismo, genera el discurso que se adecua a la subjetividad de dicha afirmación al implantar valores y relatos de una realidad que se examina desde el punto de vista ideológico del quién la comenta. Por eso, algunos dicen que a los posmodernistas se les debe llamar posmodernícolas.

En el relato posmodernista los pobres son una especie de paria, una anormalidad peligrosa que debe ser eliminada. La pobreza genera condiciones infrahumanas de subsistencia, y por lo tanto, se crean a partir de dicha situación todos los males sociales que atormentan las sociedades modernas. Las ciudades actuales se encargan de excluir y marginar a los pobres y estos solo pueden ser incluidos, cuando se convierten en consumidores, en ciudadanos modelos, es emprendedores de su propio destino. Las causas de la pobreza poco importan.

Mientras exista la pobreza, los pobres serán un peligro para la sociedad, dado que el posmoedernismo se sustenta en la ética del tener y cuando unos carecen de todo y los otros lo tienen en abundancia, la utopía del bienestar capitalista se esfuma, pues la contradicción resalta como evidencia del sistema.  

La subjetividad es la columna del posmodernismo, basado en la sociedad consumista y hedonista, que convierte la pobreza en un problema para objetivar a los pobres evitando con esto que se conviertan en sujetos políticos que cuestionen el orden imperante. Los pobres pueden ser objeto de estudio, también de caridad y un muestrario de las cosas que pasan en la vida, cuando se deja de ser egoista.

El posmordernismo aborda la pobreza desde la óptica de Facebook, creando vidas paralelas que solo la fe puede hacer converger en una realidad subjetiva.

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