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Pronósticos, encuestas y especulaciones en las elecciones.

A pocos días para las elecciones generales la candidata a la presidencia por el partido UNE,  Sandra Torres, encabeza la mayoría de pronósticos serios que se han publicado. La diferencia entre ella y el resto de participantes no es amplia, aunque ella no supera los 30 puntos; lo que significa que 2 o 3 de cada 10 guatemaltecos/as están dispuestos a votar por la UNE. Un resultado insuficiente para lograr la victoria, sin embargo, si la llevaría a una segunda vuelta.

Los cálculos, no las encuestas, colocan a la UNE con más diputados en el Congreso. Algunos pronósticos le dan entre 50 y 60 diputaciones y otros más optimistas llegan hasta los 65. Personal del equipo de campaña se atreven a pensar en grande, con 70 diputaciones. De ser así, la UNE tendría el control del Congreso y del Ejecutivo, asumiendo ese triunfo, la negociación para el nuevo poder judicial sería más sencillo y lograría un poder casi absoluto.

¿Qué tanta certeza tienen esos datos?¿ Es posible tanto optimismo?

Esos pronósticos se basan en algunos supuestos que no tienen un sustento sólido. Primero parten de que es la UNE el único partido que proclama candidatos a todas las alcaldías del país. También dan por hecho que en el área rural, en dónde más organización tienen, el voto es el mismo para el símbolo del partido en todas las papeletas. Otro dato utilizado es que Sandra Torres es la más conocida, tanto por su participación previa, como por los programas sociales que impulsó. Y por último, la alianza que logra con las cúpulas empresariales y militares, además de su pacto con el ejecutivo y judicial, accionando a su favor en distintas instituciones vinculadas al proceso electoral, le generan una ventaja electoral. Con todo eso a su favor, qué puede salir mal.

Pero, como siempre sucede; en todo hay un pero. La mayor parte de los candidatos para alcaldes de la UNE no son, ni han sido miembros de ese partido. Algunos se sumaron ahora, como tránsfugas, otros buscando un vehículo electoral para llegar al poder. Lo pactado no dura mucho tiempo y todo se limita a la cantidad de electores del municipio. Eso automáticamente no transfiere  un voto seguro para la presidencia, ni para el congreso. La elección pasada se evidenció esa tendencia. Tampoco existen encuestas municipales que permitan sumar esos datos. Solo son percepciones y especulaciones. Muchos alcaldes se van a reelegir, es cierto, pero tampoco eso significa un voto endosado para otros cargos.

El voto urbano es negativo para la UNE, tanto que su propaganda en la ciudad capital es mínima en comparación del resto de partidos. Es tan extendido dicho rechazo en las capas medias urbanas, que hay poca presencia de la candidata y sus diputados en los centros urbanos metropolitanos, todo el proselitismo se da ente en las zonas conurbadas y lo llevan a cabo los candidatos locales. En la Ciudad, en las tres elecciones anteriores, incluyendo a su ex esposo Álvaro Colom, la UNE no alcanza una cantidad de votos suficientes para ganar. Y en estos centros urbanos se concentra la mayor cantidad de votantes.

¿Le alcanzará con el voto rural para ganar la presidencia? Es otro dilema importante que resolver. Pues dan por hecho que el voto rural es disciplinado, que por la pobreza y exclusión en que viven, se recuerdan de los programas sociales y lo peor, que existe mucha ignorancia en esos votantes, por lo tanto es fácil su manipulación con ofrecimientos y prebendas. Hasta qué punto es ser cierto esto y hasta qué punto es una creación propagandística. El voto rural depende de mchos factores, que van desde asuntos climáticos en el día de las elecciones, hasta de rivalidades con otras tendencias políticas que compiten en los espacios locoles.

Los programas sociales son y han sido proyectos clientelares y se han usado por todos los partidos que han asumido el poder como mecanismo para perpetuarse en el mismo, pero en ningún caso lo han logrado. La eficiencia de los programas clientelares nunca han garantizado un triunfo electoral a nivel de la presidencia. Sandra Torres puede  ser reconocida, pero eso tampoco es garantía, dado que los mismos programas sociales no han cambiado la situación de pobreza y exclusión que se vive en el área rural.

Después del accionar de la FECI por financiamiento electoral ilícito contra la candidata, la UNE cambió su discurso y atacó a la ex fiscal y a la Cicig. Se sumó públicamente al pacto de corruptos, brindó su apoyo a la destrucción de los entes que llevaban la lucha contra la corrupción y utilizando la Ley de Femicidio accionó contra el fiscal de la FECI y contra el Periódico. Lo cuál resultó contraproducente y generó una reacción en cadena que le resto votos y credibilidad. Eso se freno, pero no logró ocultar los vicios de sus candidaturas previas y del accionar corrupto de sus campañas anteriores. Y cómo todo en político, esas acciones provocan desgaste y tienen al final un costo político que, ahora mismo, las encuestan no están midiendo, y solo los resultados final mostrarán los daños ocasionados.

Todo hace pensar que es optimismo existente no tiene bases sólidas, ni sustento real. En unas elecciones atípicas y dentro de un ambiente político poco convencional, puede que este optimismo se convierta en una decepción. Pero habrá que esperar al final, para saber en realidad qué pasó. En este proceso electoral, pensar y actuar como en anteriores elecciones, puede resultar contraproducente.

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