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Qué hacemos con Sandra Torres

Siendo realistas, Sandra Torres goza de inmunidad e impunidad. El sistema la dotó de ambas y solo una acción extraordinaria le podrá impedir participar en las elecciones.

Pero, alcanza para ganar la elección.

De acuerdo con la encuesta publicada por Prensa Libre, tiene el primer lugar en intención del voto, seguida por Thelma Aldana y Zury Ríos, ambas fuera de la contienda por resoluciones judiciales. El resto de contrincantes están muy lejos. Pero tiene un problema serio, con quince años de campaña permanente no crece en la intención de voto.

A favor, hay que decir que la UNE cuenta con una estructura territorial consolidada, el voto del área rural es fiel al símbolo del partido y existe un apoyo directo desde los municipios con un porcentaje considerable de alcaldes que buscan su reelección y pertenecen al partido verde.

En contra, tienen a buena parte del voto urbano que rechaza su candidatura. La campaña en su contra crece exponencialmente y amenaza en convertirse en otro #NoTeTocaSandra. Su empeño por alcanzar la presidencia la muestra como ambiciosa y potencialmente corrupta, dispuesta hacer pactos con dios y con el diablo con tal de cumplir su objetivo.

Es una pieza fundamental en la reestructuración de poder mafioso en el Estado. Sus vínculos con el estado profundo y personajes vinculados al narco, la corrupción y los estamentos de la inteligencia militar juegan en su contra.

El nivel de influencia que tiene en las cortes, el congreso y la contraloría es latente. Su triunfo significaría un retorno al clientelismo, el pago de favores, la cooptación del estado. Sin la CICIG y con un MP debilitado y “vigilante” la reestructuración del poder corrupto se fortalecería en un gobierno de la UNE según los analistas.

Sus pactos con el sector privado y el resto de partidos del pacto de corruptos que apoyan al presidente la hacen más vulnerable. El reacomodo de los poderes oscuros dentro del aparato estatal determinará si contará con dicho respaldo hasta el final.

Ciudadanos y estamentos de poder se preguntan con insistencia: qué hacemos con Sandra Torres.

En el imaginario social se repite con insistencia, “si ella pasa a segunda vuelta, quién sea su contrincante será el próximo/a presidente”.

Ahora mismo todos se esfuerzan por ser los segundos lugares. Con todos los favores y ventajas que le otorga el poder real, tiene todo en contra para obtener la victoria.  

Con tanta incertidumbre electoral, qué puede pasar.

Fotografía tomada de la página de facebook de la UNE.

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1 comentario


  1. // Responder

    Que todo el apoyo de Thelma Aldana se lo de a Su tocaya Thelma Cabrera, si es que realmente es de izquierda y busca el bienestar colectivo de la patria, si no, simplemente pasara a la historia como una oportunista y egoísta más.

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