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Relato de una persona libre e independiente

trafico 1Vivo en una colonia grande y extensa. El lugar lo conforman 12 núcleos habitacionales que en conjunto hacen todo el complejo residencial. Un lugar de clase media baja donde viven profesionales del sector público y privado y trabajadores por cuenta propia, además de algunos desempleados que sobreviven de remesas familiares.

Nada que ver con los barrios de antaño. Estos son lugares para dejar por la mañana, pernoctar por la noche y asear los fines de semana. Y si todo marcha bien, puedes conocer a tus vecinos cuando van al trabajo igual que tú o se encuentran comprando pan o tortillas. De lo contrario pasas la vida sin conocer a nadie.

La ausencia del estado es un hecho consumado. Ahí todos los servicios públicos son privados. Comenzando por la seguridad que debes pagar mes a mes, para que te dejen ingresar a tu colonia. En cada garita, si no eres residente debes dar tus datos que son capturados por dispositivos electrónicos de última generación. Pero si roban en tu casa, aún cuando pongas la denuncia correspondiente, lo más seguro que los agentes ni siquiera puedan ingresar a tu residencia.

Además de la seguridad, es privado el servicio de agua residencial, la energía eléctrica, el transporte, la extracción de basura, las áreas verdes, la salud, la educación y muchos servicios más. Si por mala suerte no puedes pagar esos servicios, tu familia está condenada a vivir en otra dimensión, casi de parias, muy por debajo de tus expectativas.

Por ejemplo, si tus hijos/as no pueden asistir al colegio privado de la colonia, la opción de la escuela pública es complicada. La más cercana queda a varios kilómetros de tu casa. Y si logras cupo, no te aseguran que haya maestros suficientes para enseñar a tus hijos.

Debes tener presente que vivir ahí significa muchos sacrificios. Por ejemplo, si trabajas en la Capital, tu calvario puede comenzar de madrugada y terminar ya por la noche. Si tienes vehículo, además de paciencia debes tener más recursos. Eso significa comer afuera, regresar tarde y mantenerte lejos de tus hijos todo el día, casi todos los días.
Si no alquilas y has logrado una hipoteca, seguro que terminaras de pagar la casa cuando tus hijos cumplan la mayoría de edad. Justo para que ellos comiencen su calvario de la independencia familiar. Es el libre mercado, nuestra libertad, dice un pendejo que vocifera todos los días por la radio. Esto no es libertad, pienso. Es una vida de mierda, esclavizado privadamente para toda tu vida.

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