Niño

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País de anormales

Resulta sospechoso que en un país en dónde un poco más de la mitad de la población asiste a un servicio religioso los fines de semana y la otra mitad también, no exista ni la solidaridad, ni la empatía y como mucho, nos retratamos como una sociedad indiferente. Esto viene a cuento por los últimos