Cambio climático y seguridad alimentaria

La investigación se realizó en el marco del Convenio de Cooperación entre la Universidad de San Carlos de Guatemala y la Delegación de la Unión Europea en Guatemala, bajo el contrato de servicios para el Monitoreo Social del Programa de Apoyo Presupuestario al Programa de Agricultura Familiar para el Fortalecimiento de la Economía Campesina en Guatemala, (MSPAFFEC).

Es parte del trabajo de investigación realizado por el Observatorio para la Seguridad y Soberanía Alimentaria y Desarrollo Rural Integral OSSANDRI, conformado por instituciones e instancias de la sociedad civil.

Resumen Ejecutivo

De acuerdo al sistema guatemalteco de Ciencias del Cambio Climático, Guatemala es uno de los países más vulnerables y de las sociedades que menos han contribuido a causar el problema. El estudio aborda esta problemática y trata de evidencias la correlación que existe entre el cambio climático y el desarrollo humano, tanto por las condiciones de pobreza en que vive una parte del planeta, cómo por la vulnerabilidad ambiental que genera el crecimiento económico y la contaminación (IDH-PNUD, 2009).

Los factores que causan el cambio climático son variados, multidimensionales, pero en general, los que afectan la temperatura de la tierra por la emisión de gases de efecto invernadero, se da por el uso extendido de combustibles fósiles. Adicional al cambio en la temperatura, el cambio climático también va acompañado de variaciones en las precipitaciones y una variabilidad climática que afecta cosechas, al provocar sequías, hay migración de especies y genera deforestación, aumento de escorrentías lo que provoca erosión de suelos fértiles y modifica la calidad del agua.

Por estos factores hay dos dimensiones de estudios, la primera es la científica, con el estudio de las condiciones físicas de la atmosfera, la criosfera y la biosfera. El otro componente es la dimensión socio político, del poder económico y de la relación social, en donde interviene las ciencias sociales.

Uno de los pilares para enfrentar la problemática, es la Política Nacional de Cambio Climático, que incluye la reducción de la vulnerabilidad del país a los eventos extremos, el reforzamiento de la capacidad de adaptación y la contribución a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, y el aprovechamiento de los mercados de carbono.

En la Declaración de Naciones Unidas de 1948, se encuentra la base jurídica que reconoce que se tiene derecho a un ambiente sano, vinculado al derecho a la salud y al bienestar. La declaración dice: Toda persona tiene el derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como su familia, la salud y el bienestar.

Los escenarios generados por el grupo de expertos del IPCC, en el quinto informe en lugar de empezar con argumentos socioeconómicos detallados para generar escenarios de emisiones y luego escenarios climáticos, identificaron escenarios de forzamiento radiativo, característica muy importante para la modelización del clima, siendo el nivel de forzamiento radiativo al año 2100 el más destacado.

En general para el mundo se han proyectado efectos específicos si no se reducen las emisiones, como son:

  • Un incremento de temperatura por encima de la media global.
  • Incremento en el nivel del mar
  • Un aumento de los extremos meteorológicos en frecuencia e intensidad.

Un impacto significativo del cambio climático para la agricultura es la pérdida de materia orgánica del suelo debido al calentamiento de este. Temperaturas más altas del aire pueden acelerar la descomposición de materia orgánica, e incrementar las tasas de otros procesos del suelo que afecten su fertilidad.  Es probable que los principales cultivos agrícolas sean afectados severamente ante la variabilidad climática, reduciéndose las áreas para la producción agrícola de exportación y subsistencia.

La economía del país será afectada grandemente considerando que la agricultura es el sector productivo con mayor importancia, el 58.6 % de la población económica activa pertenece al sector agrícola, y dentro del PIB al año 2017 representaba el 10.06%.

Los diferentes escenarios previstos por el IPCC suponen, en cualquier caso, subidas de la temperatura media global y del nivel del mar. La temperatura global media en superficie se espera que aumente entre 1,5 y 6°C en el periodo que va desde 1990 hasta 2100. El ritmo de calentamiento previsto es muy probable que sea el mayor en, al menos, los últimos 10.000 años.