Reflexiones sobre el ataque iraní contra Israel

La madrugada de este domingo, Irán lanzó un ataque con drones y misiles contra objetivos militares en territorio israelí. La acción es la respuesta que la República Islámica hace después del ataque contra su consulado en Damasco en donde murieron altos cargos militares de Irán.

Qué significa este ataque para el medio oriente y en general para la situación geopolítica en el mundo actual.  

De acuerdo con fuentes israelíes, se lanzaron 200 misiles y drones, principalmente misiles tierra – tierra desde territorio iraní. Las fuerzas armadas de Israel indican que neutralizaron el 99% de los artefactos lanzados, y lo principal, la mayoría de misiles y drones fueron derribados fuera de su territorio.

Eso significa que la cúpula de hierro tuvo un rendimiento eficiente o que contó con la participación de fuerzas militares de otros países. Lo que se confirma es la participación de Estados Unidos, Inglaterra, Francia y Jordania, quiénes interceptaron la mayoría de drones antes que alcanzaran el territorio israelí.

De acuerdo con el jefe del estado mayor del ejército de Irán, el General Mohammed Bagheri, se utilizaron misiles balísticos y de crucero con el objetivo de alcanzar una base aérea del ejército de Israel, desde dónde habían despegado los aviones que atacaron el consulado de Irán en Damasco. De acuerdo con el General, la operación fue precisa y limitada a los objetivos seleccionados, pero podrían habar lanzado una operación más amplia, si lo hubieran querido.

El cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán calificó el ataque como un éxito total. Otras fuentes informan que las instalaciones militares israelíes en el desierto de Negev fueron alcanzadas y el mismo ejército israelí, el FDI asegura que hubo daños menores en la base militar.

Un dato importante que mencionó el General Bagheri es el hecho que Estados Unidos estuvo informado sobre los objetivos que Irán tenía y fue informado previamente sobre la operación, dando a entender que dicho ataque lo hicieron con su consentimiento. Pero al mismo tiempo advirtió que cualquier acción en contra de su país, por cualquier país que lo intente, “no tendrán seguridad”.

Por su parte, la reacción del primer ministro Netanyahu fue resaltar la exitosa reacción del ejército frente al ataque de Irán, además escribió en la red X “juntos ganaremos” en clara alusión a la participación de Estados Unidos en su defensa, lo que al final resulta siendo el principal objetivo del primer ministro de involucrar en una guerra total contra Irán a las fuerzas armadas de Estados Unidos.

Es importante resaltar algunos hechos que han dejado estas primeras escaramuzas que amenazan con convertirse en una guerra total.

En primer término, el ejército israelí ya no se muestra imbatible, su cúpula de hierro ha resultado vulnerable, aún cuando se manifieste que se interceptó el 99% de los misiles y drones, ese 1% de efectividad en el ataque puede significar mucho más cuando la guerra escale. También es importante mencionar que la cúpula de hierro funcionó con apoyo de fuerzas aéreas y equipo de otros países. Y qué es lo que pasa cuando un ejército no puede defenderse con sus propios medios y depende de armas, tecnología y dinero de otros países. Habrá que ver a Ucrania, para responder.

Al presidente Biden, en plena campaña electoral, no le conviene otra guerra. No puede financiar a Ucrania, en donde está perdiendo, y tampoco puede dejar de apoyar a Israel, pero con una capacidad limitada en cuanto a asistencia militar y técnica, sin involucrarse directamente en el enfrentamiento, lo que puede frenar la respuesta israelí y la escalada a una guerra declarada. Lo que se verá más adelante es nuevas provocaciones, respuestas focalizadas por fuerzas proxis, sin que exista una guerra total.

Irán por su parte logró su objetivo. Atacar Israel, responder a su agresión y establecer ciertos límites. Lo cual no significa que no recibirá respuesta de Israel, como lo ha prometido su propio primer ministro. La hegemonía estadounidense se basa en una red de alianzas que reclama tener una defensa colectiva, pero que, a futuro, puede que no sea sostenible. Dejará caer a su ejército proxi en Ucrania.

Irán puso a prueba al ejército de Israel, acostumbrado a luchar contra civiles desarmados y asesinar niños, mujeres y ancianos desplazados. Y solo se muestra un ejército dependiente de la tecnología y el armamento militar extranjero y con una ciudadanía que ofrece poco apoyo interno a la cúpula del poder sionista, frente la resistencia palestina que, a pesar de todo, resiste.

Lo mejor que puede pasar en todo este embrollo, es que se termine aceptando la solución de dos estados, el reconocimiento del Estado Palestino, tal y como lo han propuesto diversos países como España y Noruega. Una definición clara y precisa de los territorios de ambos estados y un acuerdo de paz justa y duradera para todo medio oriente. De lo contrario, más persona morirán en guerras interminables que no solucionan nada.