{"id":1115,"date":"2025-04-15T00:12:13","date_gmt":"2025-04-15T00:12:13","guid":{"rendered":"https:\/\/ciidgt.org\/gtchina\/?p=1115"},"modified":"2025-04-15T00:12:14","modified_gmt":"2025-04-15T00:12:14","slug":"esta-china-destinada-a-dominar-el-siglo-xxi-mientras-estados-unidos-pierde-su-hegemonia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ciidgt.org\/gtchina\/2025\/04\/15\/esta-china-destinada-a-dominar-el-siglo-xxi-mientras-estados-unidos-pierde-su-hegemonia\/","title":{"rendered":"\u00bfEst\u00e1 China destinada a dominar el siglo XXI mientras Estados Unidos pierde su hegemon\u00eda?"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Por: Jos\u00e9 Daniel Figuera<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El panorama geopol\u00edtico mundial ha experimentado una transformaci\u00f3n radical en las primeras d\u00e9cadas del siglo XXI, marcada por el mete\u00f3rico ascenso de China como potencia econ\u00f3mica y la paulatina erosi\u00f3n de la hegemon\u00eda estadounidense. Lo que comenz\u00f3 como un experimento de apertura econ\u00f3mica bajo el liderazgo de Deng Xiaoping en 1978 ha desembocado en la configuraci\u00f3n de un gigante econ\u00f3mico que desaf\u00eda abiertamente la supremac\u00eda que Estados Unidos ha mantenido desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. China ha sostenido tasas de crecimiento econ\u00f3mico sin precedentes, con un promedio anual superior al 9% durante m\u00e1s de tres d\u00e9cadas, lo que ha permitido sacar de la pobreza a m\u00e1s de 800 millones de personas y crear una clase media urbana de aproximadamente 400 millones de consumidores, transformando no solo su paisaje interno sino tambi\u00e9n redibujando el mapa del poder global. Esta evoluci\u00f3n no representa simplemente un cambio en las estad\u00edsticas econ\u00f3micas, sino una profunda reconfiguraci\u00f3n del orden mundial que hab\u00eda permanecido relativamente estable desde 1945, planteando interrogantes fundamentales sobre la naturaleza del liderazgo global en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El milagro econ\u00f3mico chino: bases de un ascenso hist\u00f3rico<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El impresionante crecimiento econ\u00f3mico de China no ha sido producto del azar, sino de una estrategia meticulosamente planificada que combina elementos aparentemente contradictorios: un f\u00e9rreo control pol\u00edtico centralizado con una progresiva liberalizaci\u00f3n econ\u00f3mica administrada por el Partido Comunista. <strong>\u00abEl socialismo con caracter\u00edsticas chinas\u00bb<\/strong>, como lo denomin\u00f3 originalmente Deng Xiaoping, ha demostrado ser una f\u00f3rmula extraordinariamente efectiva para canalizar las energ\u00edas productivas de 1.400 millones de ciudadanos hacia objetivos nacionales espec\u00edficos. La creaci\u00f3n de Zonas Econ\u00f3micas Especiales, comenzando por Shenzhen en 1980 \u2014que pas\u00f3 de ser un pueblo pesquero a una megal\u00f3polis tecnol\u00f3gica en apenas cuatro d\u00e9cadas\u2014, ejemplifica la capacidad del r\u00e9gimen para experimentar con modelos econ\u00f3micos h\u00edbridos mientras mantiene intacto su control pol\u00edtico. La inversi\u00f3n masiva en infraestructura, que ha conectado el vasto territorio chino mediante una red de trenes de alta velocidad de m\u00e1s de 40.000 kil\u00f3metros, puertos de \u00faltima generaci\u00f3n y megaciudades ultramodernas, ha sido complementada con una agresiva pol\u00edtica industrial orientada a ascender en la cadena de valor, transitando de \u00abf\u00e1brica del mundo\u00bb a incubadora de innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica. Este enfoque se ha materializado en programas como \u00abMade in China 2025\u00bb, que busca posicionar al pa\u00eds como l\u00edder mundial en sectores estrat\u00e9gicos como inteligencia artificial, veh\u00edculos el\u00e9ctricos, energ\u00edas renovables y biotecnolog\u00eda, evidenciando una visi\u00f3n a largo plazo que contrasta marcadamente con los ciclos pol\u00edticos y econ\u00f3micos m\u00e1s cortos caracter\u00edsticos de las democracias occidentales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ambici\u00f3n global china ha quedado plasmada de manera contundente en la Iniciativa de la Franja y la Ruta, el mayor proyecto de infraestructura internacional de la historia moderna. Con inversiones estimadas en m\u00e1s de un bill\u00f3n de d\u00f3lares distribuidas en m\u00e1s de 150 pa\u00edses, este proyecto representa la concreci\u00f3n f\u00edsica de una nueva concepci\u00f3n geopol\u00edtica que busca reorganizar el comercio mundial con China como n\u00facleo central. A trav\u00e9s de puertos, ferrocarriles, carreteras y redes digitales, Beijing est\u00e1 construyendo no solo conexiones f\u00edsicas sino tambi\u00e9n dependencias econ\u00f3micas y alineamientos pol\u00edticos que redise\u00f1an el mapa de influencias globales. <strong>\u00abCuando los proyectos de infraestructura china llegan a un pa\u00eds, no solo traen cemento y acero, sino tambi\u00e9n normas, est\u00e1ndares y, en \u00faltima instancia, influencia\u00bb<\/strong>, se\u00f1alan los analistas del Instituto de Estudios Estrat\u00e9gicos de Washington. Este expansionismo econ\u00f3mico ha venido acompa\u00f1ado de un fortalecimiento militar sin precedentes, con un incremento constante del presupuesto de defensa que ha permitido a China desarrollar capacidades que cuestionan la tradicional supremac\u00eda estadounidense en el Indo-Pac\u00edfico. La modernizaci\u00f3n de la Armada china, que ya cuenta con la flota m\u00e1s numerosa del mundo aunque no la m\u00e1s avanzada, y el desarrollo de armas antisat\u00e9lite, misiles hipers\u00f3nicos y sofisticados sistemas de guerra electr\u00f3nica, se\u00f1alan claramente que Beijing no pretende limitar su ascenso a la esfera econ\u00f3mica, sino que busca construir un poder integral capaz de proteger sus intereses en un radio de acci\u00f3n cada vez m\u00e1s global.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El ocaso relativo estadounidense: fracturas internas y desaf\u00edos externos<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras China avanza con un plan estrat\u00e9gico coherente y a largo plazo, Estados Unidos parece debatirse entre m\u00faltiples crisis internas que erosionan progresivamente los fundamentos de su poder global. La polarizaci\u00f3n pol\u00edtica ha alcanzado niveles disfuncionales, impidiendo la formulaci\u00f3n de pol\u00edticas nacionales consistentes frente a los desaf\u00edos del siglo XXI. <strong>\u00abUna naci\u00f3n dividida contra s\u00ed misma no puede proyectar poder hacia el exterior de manera efectiva\u00bb<\/strong>, advert\u00eda ya en 2018 el almirante retirado William McRaven, expresando una preocupaci\u00f3n compartida por numerosos estrategas estadounidenses. Esta fragmentaci\u00f3n interna se manifiesta en la incapacidad para renovar infraestructuras cr\u00edticas, con un d\u00e9ficit de inversi\u00f3n estimado en m\u00e1s de 2,5 billones de d\u00f3lares seg\u00fan la Sociedad Americana de Ingenieros Civiles. Puentes, autopistas, redes el\u00e9ctricas y sistemas de agua dise\u00f1ados hace m\u00e1s de medio siglo muestran signos de deterioro que contrastan dram\u00e1ticamente con las relucientes infraestructuras que China ha construido en las \u00faltimas dos d\u00e9cadas. La paradoja estadounidense se hace m\u00e1s evidente al observar c\u00f3mo, pese a mantener el liderazgo en investigaci\u00f3n cient\u00edfica b\u00e1sica \u2014con la mayor concentraci\u00f3n mundial de universidades de \u00e9lite\u2014, el pa\u00eds enfrenta dificultades crecientes para traducir estas ventajas en bienestar generalizado para su poblaci\u00f3n, como evidencia el estancamiento de los ingresos medianos reales desde la d\u00e9cada de 1970 y la creciente desigualdad que fractura el tejido social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La desindustrializaci\u00f3n acelerada, resultado de d\u00e9cadas de globalizaci\u00f3n sin suficientes mecanismos compensatorios internos, ha devastado comunidades enteras en el llamado \u00abcintur\u00f3n del \u00f3xido\u00bb estadounidense, creando bolsas de descontento social que alimentan movimientos populistas en ambos extremos del espectro ideol\u00f3gico. La p\u00e9rdida de m\u00e1s de 5 millones de empleos manufactureros desde el a\u00f1o 2000, muchos de ellos desplazados hacia China, ha tenido consecuencias que trascienden lo meramente econ\u00f3mico para afectar la cohesi\u00f3n social y la estabilidad pol\u00edtica. <strong>\u00abCuando las f\u00e1bricas cierran, no solo desaparecen empleos, sino comunidades enteras, con sus escuelas, comercios, sentido de pertenencia y orgullo c\u00edvico\u00bb<\/strong>, explica el soci\u00f3logo Robert Putnam, describiendo un fen\u00f3meno que ha contribuido significativamente a la actual crisis de confianza en las instituciones estadounidenses. Este malestar interno se refleja en pol\u00edtica exterior mediante oscilaciones bruscas entre administraciones, generando una percepci\u00f3n de inconsistencia que erosiona la credibilidad de Washington ante aliados y adversarios. La retirada del Acuerdo Transpac\u00edfico de Cooperaci\u00f3n Econ\u00f3mica (TPP) en 2017, que habr\u00eda consolidado una alianza comercial para contrarrestar la influencia china en Asia-Pac\u00edfico, ilustra c\u00f3mo las divisiones dom\u00e9sticas pueden tener consecuencias estrat\u00e9gicas globales, dejando un vac\u00edo que Beijing no ha dudado en aprovechar mediante sus propios marcos de cooperaci\u00f3n regional, como la Asociaci\u00f3n Econ\u00f3mica Integral Regional (RCEP), el mayor acuerdo de libre comercio del mundo por volumen econ\u00f3mico.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Un nuevo orden mundial en construcci\u00f3n: implicaciones para la gobernanza global<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La reconfiguraci\u00f3n del equilibrio de poder entre China y Estados Unidos est\u00e1 generando ondas expansivas que afectan a instituciones, normas y pr\u00e1cticas que han definido el orden internacional durante siete d\u00e9cadas. El sistema de Bretton Woods, dise\u00f1ado bajo liderazgo estadounidense tras la Segunda Guerra Mundial, est\u00e1 experimentando presiones sin precedentes ante iniciativas como el Banco Asi\u00e1tico de Inversi\u00f3n en Infraestructura (AIIB), impulsado por China como alternativa al Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. <strong>\u00abNo estamos presenciando el fin del orden liberal internacional, sino su fragmentaci\u00f3n en esferas de influencia con reglas parcialmente diferenciadas\u00bb<\/strong>, sostiene Amitav Acharya, te\u00f3rico de las relaciones internacionales, describiendo un proceso que amenaza con complicar la gobernanza de desaf\u00edos globales como el cambio clim\u00e1tico, las pandemias o la regulaci\u00f3n de tecnolog\u00edas emergentes. China propone un modelo alternativo de desarrollo y gobernanza que cuestiona la premisa occidental sobre la inevitabilidad del v\u00ednculo entre prosperidad econ\u00f3mica y liberalizaci\u00f3n pol\u00edtica, ofreciendo a pa\u00edses en desarrollo la posibilidad de modernizaci\u00f3n sin occidentalizaci\u00f3n, lo que resulta atractivo para reg\u00edmenes autoritarios o semiautoritarios que buscan crecimiento econ\u00f3mico sin reformas pol\u00edticas profundas. Este \u00abconsenso de Beijing\u00bb, caracterizado por pragmatismo econ\u00f3mico y respeto formal a la soberan\u00eda nacional \u2014entendida principalmente como no injerencia en asuntos internos\u2014, compite directamente con la promoci\u00f3n estadounidense de valores democr\u00e1ticos y derechos humanos como elementos inseparables del desarrollo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La competencia tecnol\u00f3gica emerge como el campo de batalla decisivo en esta nueva bipolaridad, con ambas potencias invirtiendo masivamente en inteligencia artificial, computaci\u00f3n cu\u00e1ntica, biotecnolog\u00eda y telecomunicaciones avanzadas. China ha pasado de ser un simple imitador a convertirse en innovador de primer orden en \u00e1reas como el pago m\u00f3vil, el comercio electr\u00f3nico y la vigilancia digital, con empresas como Alibaba, Tencent o Huawei desafiando el dominio tradicional de las corporaciones estadounidenses. <strong>\u00abQuien lidere en inteligencia artificial liderar\u00e1 el mundo\u00bb<\/strong>, afirmaba Vladimir Putin en 2017, una perspectiva compartida tanto en Washington como en Beijing, que explica la feroz competencia por el talento, la inversi\u00f3n y el control normativo en estas tecnolog\u00edas disruptivas. Este enfrentamiento ha derivado en una progresiva \u00abbifurcaci\u00f3n tecnol\u00f3gica\u00bb, con cadenas de suministro, est\u00e1ndares y ecosistemas digitales cada vez m\u00e1s separados entre el bloque occidental y el sinoc\u00e9ntrico, dificultando la interoperabilidad global y a\u00f1adiendo costos significativos a la econom\u00eda mundial. Sin embargo, la interdependencia econ\u00f3mica profunda entre ambas potencias, con intercambios comerciales que superan los 700.000 millones de d\u00f3lares anuales, impone l\u00edmites pr\u00e1cticos a la escalada del conflicto, creando una din\u00e1mica que el polit\u00f3logo Graham Allison ha denominado \u00abcompetencia vinculada\u00bb, donde la confrontaci\u00f3n coexiste parad\u00f3jicamente con una cooperaci\u00f3n forzosa en \u00e1reas de inter\u00e9s mutuo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cambio en el centro de gravedad econ\u00f3mico global se refleja cada vez m\u00e1s claramente en las instituciones internacionales. China ha incrementado met\u00f3dicamente su influencia en organismos como la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud, la Uni\u00f3n Internacional de Telecomunicaciones y diversas agencias especializadas de la ONU, promoviendo concepciones alternativas sobre ciberseguridad, soberan\u00eda digital y derechos humanos que divergen significativamente de las tradiciones liberales occidentales. <strong>\u00abEstamos asistiendo a una batalla silenciosa pero intensa por definir las reglas que gobernar\u00e1n las tecnolog\u00edas y problemas del siglo XXI\u00bb<\/strong>, se\u00f1ala Jessica Chen Weiss, especialista en pol\u00edtica exterior china. Esta pugna normativa tendr\u00e1 consecuencias profundas sobre cuestiones como la privacidad digital, la libertad de expresi\u00f3n en internet y el alcance leg\u00edtimo de la vigilancia estatal, reflejando concepciones filos\u00f3ficas fundamentalmente distintas sobre la relaci\u00f3n entre individuo, sociedad y Estado. Mientras tanto, potencias medianas y peque\u00f1as se ven obligadas a maniobrar cuidadosamente entre ambos polos de poder, buscando maximizar beneficios econ\u00f3micos con China sin comprometer v\u00ednculos de seguridad con Estados Unidos, una ecuaci\u00f3n cada vez m\u00e1s compleja que est\u00e1 reconfigurando alianzas tradicionales y forzando revisiones estrat\u00e9gicas especialmente en regiones como el Sudeste Asi\u00e1tico, \u00c1frica y Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La transici\u00f3n hacia un mundo multipolar o bipolar despu\u00e9s de tres d\u00e9cadas de unipolaridad estadounidense plantea riesgos considerables de inestabilidad sist\u00e9mica. La historia sugiere que los periodos de realineamiento de poder entre grandes potencias han sido propensos a malentendidos estrat\u00e9gicos y conflictos, como ilustra la famosa \u00abTrampa de Tuc\u00eddides\u00bb que analiza c\u00f3mo el miedo espartano ante el ascenso ateniense hizo inevitable la guerra del Peloponeso. <strong>\u00abEl desaf\u00edo de nuestro tiempo es gestionar esta transici\u00f3n sin caer en una confrontaci\u00f3n militar directa que ser\u00eda catastr\u00f3fica para ambas potencias y para el mundo\u00bb<\/strong>, advierte Joseph Nye, formulando el imperativo estrat\u00e9gico que enfrentan los l\u00edderes tanto en Washington como en Beijing. Los puntos potenciales de fricci\u00f3n son m\u00faltiples, desde Taiw\u00e1n \u2014considerada por China como provincia rebelde cuya reunificaci\u00f3n constituye una \u00abmisi\u00f3n hist\u00f3rica ineludible\u00bb\u2014 hasta el Mar de China Meridional, donde Beijing ha construido islas artificiales militarizadas reclamando derechos soberanos disputados por varios pa\u00edses vecinos. La capacidad de ambas potencias para establecer \u00abl\u00edneas rojas\u00bb claras, mantener canales de comunicaci\u00f3n efectivos durante crisis y desarrollar mecanismos de gesti\u00f3n de conflictos determinar\u00e1 en gran medida si el siglo XXI evolucionar\u00e1 hacia una competencia regulada o hacia un enfrentamiento existencial con consecuencias impredecibles para la estabilidad global.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El futuro de esta relaci\u00f3n bilateral, fundamental para el destino del planeta, depender\u00e1 cr\u00edtica-mente de la capacidad de adaptaci\u00f3n interna de ambas potencias. Estados Unidos enfrenta el desaf\u00edo de renovar sus fundamentos econ\u00f3micos y sociales para mantener su vitalidad innovadora, mientras busca un nuevo consenso nacional que reconcilie pluralismo democr\u00e1tico con efectividad estrat\u00e9gica. China, por su parte, debe gestionar contradicciones estructurales significativas: un modelo econ\u00f3mico que requiere mayor libertad para la innovaci\u00f3n frente a un sistema pol\u00edtico que intensifica el control; una demograf\u00eda en r\u00e1pido envejecimiento que amenaza su dinamismo; y crecientes tensiones entre aspiraciones de clase media y limitaciones autocr\u00e1-ticas. <strong>\u00abLa competencia entre China y Estados Unidos no se decidir\u00e1 principalmente en el escenario internacional, sino en la capacidad de cada pa\u00eds para resolver sus dilemas internos mientras aprovecha sus respectivas ventajas comparativas\u00bb<\/strong>, argumenta Fareed Zakaria, subrayando c\u00f3mo la resiliencia dom\u00e9stica condiciona la proyecci\u00f3n de poder exterior. Esta perspectiva sugiere que, m\u00e1s all\u00e1 de la ret\u00f3rica sobre la inevitabilidad del dominio chino o la excepcionalidad perdurable estadounidense, el futuro orden mundial ser\u00e1 moldeado por la interacci\u00f3n compleja entre reformas internas, choques geopol\u00edticos y crisis globales compartidas que requerir\u00e1n, parad\u00f3jicamente, cooperaci\u00f3n entre rivales sist\u00e9micos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Jos\u00e9 Daniel Figuera El panorama geopol\u00edtico mundial ha experimentado una transformaci\u00f3n radical en las primeras d\u00e9cadas del siglo XXI, marcada por el mete\u00f3rico ascenso de China como potencia econ\u00f3mica y la paulatina erosi\u00f3n de la hegemon\u00eda estadounidense. 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