Pronunciamiento del IGE ante la crisis del Covid19

El Instituto Guatemalteco de Economistas frente a la crisis sanitaria del virus Covid19, expone su postura sobre las medidas de política económicas anunciadas por el gobierno.

La crisis sanitaria generada por la propagación del virus Covid19 es mundial, declarada por la Organización Mundial de la Salud como una pandemia que amenaza la vida de muchas personas, si no se controla.

En Guatemala, el gobierno ha impulsado medidas tendientes a controlar la propagación del virus, pero las mismas han sido contradictorias y han generado dudas sobre la capacidad del Estado y sus gobernantes para enfrentar una crisis de la magnitud de la que se vive.

Por un lado, este virus ha generado una crisis social y económica, tomando en cuenta que las políticas neoliberales que se han implantado en el país, han desmantelado y debilitado los sistemas de la salud pública y de seguridad social, aunado a la galopante corrupción que persiste en el Estado.

Por otro lado, la situación sanitaria está impactando directamente en la economía, lo que en el corto y mediano plazo generará consecuencias devastadoras para amplios sectores de la población, principalmente aquellos que no están ligados al sector productivo de bienes y servicios básicos, dado el ajuste que significará una recesión para la mayoría de la población que trabaja en el sector informal de la economía y de los micro, pequeños y medianos empresarios y la debacle que pueda suceder si no se toman medidas económico y sociales urgentes para paliar esta situación.

En tal sentido, la adopción de medidas extraordinarias en materia económica deben ser una prioridad. Dichas medidas tienen que ser integrales y abarcar el corto, mediano y largo plazo, toda vez que está pandemia puede prolongarse, de acuerdo a la propia OMS.

Las medidas deben privilegiar la preservación de la vida de las personas y brindar apoyo y alivio a las poblaciones que se encuentran en situación de pobreza y extrema pobreza.

Una política económica que revierta los daños causados por las políticas neoliberales, implicando un cambio radical del modelo económico que se ha seguido hasta hoy, es posible y necesario en el mediano y largo plazo.

Como primer punto se proponen medidas que permitan garantizar el empleo en el sector formal de la economía, a través de un apoyo directo al trabajador y no solo a las empresas. Brindar apoyo inmediato a la micro, pequeña y mediana empresa para garantizar el empleo, considerando un apoyo directo para los trabajadores del sector informal.

Se recomienda el fortalecimiento del Estado, para recobrar la rectoría en la prestación de los servicios de salud, por medio del Laboratorio Nacional y en coordinación con el sector privado de la salud para garantizar la prestación de servicios esenciales para la población.

En estas circunstancias la inversión en salud pública debe ser una prioridad y cualquier propuesta de reactivación económica, que no considere fortalecer los servicios públicos no tendrá efectos económicos en la población. Fortalecer al Instituto Guatemalteco de Seguridad Social que permita ampliar la cobertura debe ser parte de un plan integral que permita la universalización de la salud pública.

Mantener los privilegios fiscales a las empresas exportadoras en estos momentos es contraproducente. Es más sensato una devolución del crédito fiscal en la medida de las posibilidades financieras de la SAT, sin comprometer los ingresos fiscales del Estado, acompañado de estudios basados en estimaciones reales sobre los beneficios que obtienen las empresas.

Las transferencias monetarias temporales que se plantean en el plan de reactivación económica deben estar enfocadas a los grupos vulnerables bien identificados. Continuar con los programas clientelares no tiene sentido. Los apoyos directos que garanticen la seguridad alimentaria deben ser prioridad. Un programa orientado al fortalecimiento de pequeños productores, al fortalecimiento de las cooperativas agrícolas y de comercialización, debe sumarse a un amplio programa de reforestación que permita la dinamización del desarrollo rural, generando empleo a gran escala.

Un fondo de garantía para la vivienda es oportuno, pero que este no sirva para fomentar la actividad financiera de los bancos principalmente, sino que para que la población que no tiene acceso a vivienda pueda acceder a de bajo costo a un techo digno, con la garantía del Estado, dando mayor atención en las zonas urbanas marginadas y áreas rurales.

El programa nacional de emergencia y recuperación económica prioriza el gasto de funcionamiento y secundariamente la inversión. La reprogramación presupuestaria debe focalizarse en aquellas áreas que permitan afrontar la crisis económica, en atención a la población más vulnerable y las inversiones prioritarias deben estar orientadas a fortalecer los servicios públicos. En la propuesta del gobierno, los recursos en un porcentaje considerable no están destinados para afrontar la emergencia sanitaria que en estos momentos es la principal a ser atendida.

La ampliación presupuestaria que propone el Ministerio de Finanzas Públicas debe ser revisada y mejor orientada, con indicadores por resultados y metas bien establecidas. En el caso de Educación el incremento se destina principalmente a gastos de funcionamiento. El pago de un seguro privado que no tiene sentido por el traslado de recursos que implica, mismos que se pueden utilizar para fortalecer el servicio de atención primaria en salud. La propuesta de financiar dicha ampliación con endeudamiento no es sostenible, más si buena parte de esos recursos se van a utilizar para pagar deuda.

Las últimas medidas adoptadas por la Junta Monetaria, en relación al sistema bancario, deben significar un alivio para los deudores, que, siendo temporales, permitan que los costos de está situación excepcional, sean compartidos con las entidades financieras, sin que eso pongan en riesgo el sistema crediticio y que dichos costos financieros no sean trasladados a los usuarios.

La reducción de la tasa líder de interés, no es nada frente a lo que se puede venir en las próximas semanas. Una política crediticia que permita la recuperación económica de los sectores con más dinamismo en la economía es fundamental y evitar el apoyo a la especulación financiera que en estos momentos es contraproducente.

La lucha contra la pandemia, nos debe hacer reflexionar sobre los límites de la libre empresa y el sistema de mercado, en un marco en donde las capacidades del Estado Guatemalteco han sido drásticamente mermadas.

Países desarrollados con sistemas de salud pública de primer mundo se encuentran en crisis, debito entre otras causas, por la ola neoliberal que redujo el gasto sanitario. En aras de la eficiencia, se sacrificaron espacios hospitalarios y centros de salud. Ahora los propios Estados Unidos registra déficit de atención para atender está situación y Nueva York, el corazón del mundo financiero internacional transforma hoteles como hospitales temporales.

Por ningún motivo se deben priorizar los mecanismos de ajuste neoliberal que se han empleado antes, como los recetados por entidades financieras internacionales para hacer frente a esta crisis económica que se avecina. Los efectos del virus dependerán de las decisiones sanitarias y económicas que se adopten por parte del Estado Guatemalteco.

La globalización tal y como la conocimos ha terminado. Todas principales economías del mundo ajustan sus sistemas económicos buscando alternativas para potenciar la recuperación de sus economías. Insistir en políticas que solo han generado más desigualdad económica y social sería un serio error y nos conduciría a profundizar la crisis con resultados que pueden ser catastróficos.

Es sumamente necesario que el gobierno recapacite y accione contra la irrupción del post neoliberalismo, el cual se hace evidente con la exaltación del emprendimiento individual y el otorgamiento de subsidios al sector empresarial, mas no así a los trabajadores. No se debe reconstruir el régimen de explotación sustentado en la precarización del trabajo una tendencia que se estaría imponiendo por cuenta del capitalismo de la oportunidad postcrisis.

La coyuntura histórica de la crisis actual constituye un referente ineludible de análisis, recuperar las herramientas del pensamiento crítico para analizar la contingencia social, económica y política es oportuno y necesario. Desde el Instituto Guatemalteco de Economistas hacemos un llamado urgente para propiciar un amplio debate nacional sobre el futuro económico del país, con el objetivo de encontrar nuevos mecanismos que nos hagan superar esta larga agonía de las políticas neoliberales fracasadas y superar está situación de crisis social y económica en que nos encontramos.