Cuando el actual presidente se enfermó, fue directo a un centro hospitalario privado. Pero no ha sido el único, y como están las cosas, no será el último. Varios presidentes antes que él, han tenido atención médica en hospitales y clínicas privadas. El más pudiente se marchó al extranjero para tratarse, pero se justificó diciendo que era una revisión de rutina, no que él cubría con los gastos.
El asunto es relevante, dado que ningún mandatario se le ocurre asistir al sistema público cuando su salud está en riesgo, todos sin excepción, desde Vinicio Cerezo hasta la fecha, se han negado a usar los servicios del seguro social o la red nacional de hospitales, como debe ser. Quizás saben perfectamente el daño que las políticas neoliberales han causado a los servicios públicos, la corrupción que ha destruido lo poco que existe y el desmedido afán crear cuasi mercados para bienes públicos.
Ahora esto no causa debate en la opinión pública. Pero el deterioro de lo público se viene manifestando en diversas actividades de los propios funcionarios. Hace unos días, el ministro de comunicaciones realizó un viaje al occidente para asistir a la proclamación del candidato oficial. El ministro en lugar de utilizar la red vial, llegó en helicóptero.
En una acción ostentosa, independientemente si lo pago o no de su bolsillo, pone en evidencia que los servicios y los bienes públicos están en condiciones desastrosas. Sabe perfectamente que las carreteras están en mal estado, pese a las grandes sumas de dinero gastado. Así que decidió viajar por la vía área, para un trayecto de 180 Km. Tampoco es el primero que lo hace. El mismo ex ministro del ambiente, entre otros, realizó un viaje en helicóptero de solamente 35 Km para ir a votar.
Desde los cargos públicos, muchos funcionarios electos y técnicos que ocupan los cargos públicos destruyen los servicios y los bienes del Estados, que por ley y por esencia debían proteger y hacer funcionar para beneficio de la población. Pero cuando se trata de hacer valer los beneficios que los cargos proporcionan, no reparan en gastos, más si eso representa un beneficio personal.

