El pacto de corruptos lleva a cabo una cruzada vengativa contra distintas personas que han tenido el atrevimiento de investigar la corrupción y lo hacen desde el propio Ministerio Público.  

Utilizando el poder que le otorga la institución, las actuales autoridades del ministerio público han instrumentalizando el ente investigador para desvirtuar los casos presentados contra funcionarios y empresarios corruptos. Con ello lograron entorpecer muchos de esos procesos y algunos implicados han recobrado su libertad. Al mismo tiempo, armaron casos en contra de ex fiscales, ex jueces, ex funcionarios de la CICIG y contra todos aquellos que en su día lucharon contra la corrupción.

La FECI se convirtió en un salvoconducto para los acusados y una fiscalía cuyo único propósito es perseguir penalmente a ex fiscales. Desde ahí se monta un ataque frontal contra todos aquellos que consideren opositores al régimen de cooptación imperante, en donde la venganza es el principal móvil, pero no el único.

Por un lado, hay un fiscal que se pavonea exponiendo supuestas anomalías en los juicios que contra ex funcionarios corruptos, lo que provoca que los implicados salgan en libertad, mientras se forman acusaciones penales contra ex funcionarios que presentaron esos casos. Por otro lado, hay un comisionado contra la tortura, que antes era juez y fue investigado por supuesta corrupción y que ahora se empeña con saña y mala fe en torturar a la ex fiscal que lo denunció.

Sea como sea, el Procurador de Derechos Humanos no se ha querido quedar atrás y abrió otro frente, ahora contra el ex PDH, quién por cierto lanzó su candidatura para la vice presidencia con el partido de Thelma Cabrera, el MLP. Todos especulan, incluso el mismo PDH lo deja entrever, que es una jugada para frenar la inscripción de Jordán Rodas y evitar así que Thelma Cabrera pueda participar en las próximas elecciones.

Estoy seguro que durante los próximos meses aparecerán más casos contra opositores para apartarlos de las elecciones o para consumar la venganza perfecta. Seguro los inventan, sin importar el asunto, dado que ahora lo que la opinión pública piense es lo de menos. La vergüenza se perdió o nunca se tuvo y ahora que están empoderados, van por todos.

Tan ilegales y estrafalarias son los argumentos que están utilizando para apartar, condenar y mancillar a los insumisos, que animan a que la justicia, lo verdadera, se utilice como un arma antojadiza de venganza, sin reparar en el daño que están causando a la democracia liberal y al estado de derecho neoliberal que ellos tanto defienden.

Mientras el círculo cercano a Giammattei negocia con el resto de partidos, reclamando un espacio especial para la continuidad del sistema de cooptación que tan bien han reestructurado. Importa ahora la renovación del congreso manteniendo la mayoría absoluta, sin importar el partido, aquí lo que importa es que Miguel y sus más cercanos colaboradores logren estar en el poder, o por lo menos, alcanzar la impunidad.

Así será. Están convencidos que los guatemaltecos carecemos de memoria. Nos indignamos por nada y por todo, menos por la corrupción que se extiende y se afianza en la esfera pública. Por eso, por el momento y solo por el momento, no han fijado límites a su accionar. Primero la venganza, luego el poder, y luego, ya se verá.

La justicia como venganza, en lugar de asumir su finalidad y lograr la armonía social, establecida en la propia Constitución, solo destruirá a los que hoy, la están utilizando de manera arbitraria, porque las dictaduras por férreas que sean, nunca son para siempre. La población, algún día despertará de su letargo, porque, salvo para lo peor, hasta el momento no ha dicho esta boca es mía.

por Catarsis