Toda historia tiene sus personajes siniestros, pero unos destacan más que otros por lo macabro que resultan. Es el caso Jimmy Morales, Alejandro Giammattei y Consuelo Porras, el trío infernal. Uno debería estar en la cárcel, el otro procesado por corrupción, mientras que el último de esos personajes, se encuentra conspirando desde Gerona para continuar con la fiesta.

Todos se preparan para rediseñando la justicia del país. Un propósito nada esperanzador. Para lograr dicho objetivo cuentan con el apoyo de políticos, empresarios y abogados de distintos pelajes, tres sectores muy bien amalgamados y suficientemente unificados en torno al tema de la impunidad y la venganza.

Enero será clave, cuando las comisiones de postulación sean integradas. Pero estos siniestros personajes están actuando desde el propio momento que dejaron los cargos, operando con protección desde un órgano importante para la justicia, como es la fiscalía general.

En conjunto representan las fuerzas más oscuras de la política criolla, que han luchado por el poder durante años y que ahora reclaman, con fuerza y sin vergüenza, la imperiosa necesidad de continuar con el modelo corrupto que los hace ricos, mientras al estado cooptado desde sus cimientos.

Son los llamados Brayans. Esos que, con poco, han desplazado al gran empresariado del trono de las decisiones públicas.

Eso está causando un enorme daño al país, más de lo que cualquier analista sensato se puede imaginar. La crueldad de esa actuación atenta contra los intereses de todos, pero el mal político vendrá después y alimentará nuevas alianzas criminales para llevarnos al propio infierno.

Ahora mismo, todos los involucrados ganan impunidad, a costa de la democracia y el país.

El espíritu apaciguado y poco confrontativo del presidente del país, lo ubica en complicidad con esas fuerzas corruptas que siempre lo han querido botar del poder. Su silencio e inacción lo delata como un presidente que, teniendo el poder de cambiar las cosas, prefiere permitir que esas fuerzas del mal operen con total impunidad.

La Corte de Constitucionalidad dejó de ser buena desde el momento que resolvió de acuerdo a las necesidades del pacto de corruptos. Por eso ahora, muchos quieren mantener la cooptación en esa importante Corte. Porque ya tienen restituido el orden de antes, necesitan la continuidad.

Es ahí cuando estos siniestros personajes entran en juego, pues ellos representan las piezas visibles del mecanismo perverso que se construyó al amparo de la democracia y el neoliberalismo y que por ningún motivo esos sectores están dispuestos a perder, dada la cantidad de privilegios que gozan. Son ellos los que alinearon los planetas para que el resto suceda por inercia.

Mientras la cúpula empresarial cierra filas y alista sus demandas en Estados Unidos, los abogados simplifican el campo de batalla con argumentos retorcidos llenos de legalismos, sabiendo que la reacción de los imbéciles, está pensada en el corto plazo, sustituir a la fiscal en el tiempo establecido.   

Sin darse cuenta que todos esperan la luz verde para dar el zarpazo final, pues los argumentos están de sobra. El Rey del mundo, desde la Casa Blanca renovó al embajador y al principal asistente político del país y la derecha corrupta y sus operadores criminales alzaron la voz de satisfacción, mientras la izquierda rosa y supuestamente progresista, mantiene la esperanza en que Trump y Marco Rubio mantendrán de aliado a Bernardo. Que disputa más irónica.

Para algunos la última palabra la dará el nuevo embajador-interventor, nombrado desde el poder gringo que desde siempre ha sido cómplice de este desbarajuste.

Si se permite que Jimmy Morales siga actuando en nombre del país en el extranjero, y que Giammattei actúe coordinando sus huestes criminales desde el poder local, es muy posible que continúen teniendo el control de las comisiones de postulación. Quizás sea mejor llamarla comisiones de impunidad.

Mientras eso sucede, el presidente insiste en salidas legales que permitan restablecer cierto orden y balance de poder. Ya no sabe uno si es ingenuo, iluso o un pobre tonto que le ha quedado grande el cargo.

Pero a estas alturas la impunidad ganó con soltura. La venganza está consumada. Solo queda esperar la estocada final que vendrá una vez que el pacto de corrupto asuma el control de las comisiones de postulación, mientras que los beneficios hace tiempo que se los reparten los mismos de siempre.

Al final, se hará lo que imponga la embajada y acepte la cúpula empresarial con el crimen organizado en el pacto de corruptos, como ha pasado desde los tiempos que estos nefastos personajes cooptaron las principales esferas de poder del estado.

por Catarsis