Para bien, el fútbol ofensivo ha regresado. Gracias a entrenadores que entiende que este juego es para disfrutar y gana quién además de jugar bonito, mete goles.
Es lo que Bayer y PSG nos ofrecieron en un vibrante partido.
Un juego de 9 goles, una semifinal jugada a un ritmo vertiginoso, es porque el despliegue físico, la gambeta oportuna y el juego de conjunto están orientados a encajar en la portería contraria.
Fue una batalla épica. No hay más que escuchar al entrenador del PSG, Luis Enrique decir que “merecieron ganar, empatar o perder”. O como dijo Vincent Kompany: «Fue un partido para la gente que ama el fútbol».
Y lo mejor de Luis Enrique que sintetiza así este partido: “Nunca he visto tal intensidad y nivel físico. Tenemos que felicitar a todos”.
Ojalá que este sea una clara señal de lo que veremos en el próximo mundial. Ya basta de entrenadores mediocres que quieren ganar campeonatos jugando a destruir el juego contrario, defender a toda costa y jugársela la jugada de suerte.
El partido fue emocionante desde el primer momento. El marcado cambio en cuestión de minutos, y cada lance de un equipo encontraba respuesta del otro.
Así deben ser todos los partidos de fútbol, sin importar el resultado, el espectáculo está garantizado.
El PSG y el Bayer jugaron un partido de época. Y para bien del fútbol, cada vez más seguido se ven equipos que juegan al fútbol que nos gusta a todos.

